Ilustracion de un amanecer geometrico sobre una mesa

Qué desayunar durante el tratamiento cuando no tenés hambre

Hay una contradicción incómoda en el desayuno durante el tratamiento: es la comida que menos ganas dan y la que peor conviene saltear.

Por qué cuesta tanto

El apetito suele estar en su punto más bajo a la mañana, sobre todo si la aplicación fue reciente. A eso se suma que muchos desayunos argentinos clásicos — medialunas, tostadas con dulce, café con leche — son casi todo carbohidrato y grasa, con poca proteína. Justo el perfil que peor cae con el vaciado gástrico enlentecido.

Por qué conviene no saltearlo

Por una cuestión aritmética. Si el objetivo diario está entre 84 y 112 gramos de proteína para una persona de 70 kilos — la cuenta completa está en esta nota — y descartás uno de los tres o cuatro momentos del día, tenés que compensar en los que quedan, con menos apetito todavía.

Además, saltear el desayuno deja muchas horas sin ingesta proteica, y la evidencia general sugiere que repartirla funciona mejor que concentrarla.

Opciones por nivel de apetito

Si tenés algo de hambre

  • Dos huevos revueltos con una tostada integral — unos 15 g de proteína.
  • Yogur griego con avena y fruta — entre 15 y 20 g.
  • Queso port salut con tostadas y fruta — alrededor de 15 g.
  • Ricota con miel y nueces — unos 14 g.

Si casi no tenés hambre

  • Licuado de leche con fruta y avena, frío — entre 12 y 15 g.
  • Yogur bebible con fruta.
  • Café con leche entera más un huevo duro.

Si no entra absolutamente nada

Un sobre de proteína en 200 ml, bien frío. Son 25 gramos en dos minutos, sin masticar y sin olor a comida. Es alrededor de un cuarto del objetivo diario resuelto antes de salir de casa.

No es mejor que un desayuno real. Es mejor que no desayunar, que es la comparación que corresponde en ese momento.

Tres reglas prácticas

Frío antes que caliente. El olor de la comida caliente es buena parte de la náusea matinal. Un licuado frío entra donde unos huevos no.

Proteína primero. Si la saciedad llega antes de terminar, que lo que quedó afuera sea la tostada y no el huevo.

Líquidos aparte. Tomar el café durante el desayuno ocupa lugar. Corrolo media hora.

Si el problema son las náuseas

Cuando la náusea matinal es la regla y no la excepción, vale llevarlo a la consulta: muchas veces se acomoda cambiando el momento de la aplicación o el ritmo de aumento de dosis. Mientras tanto, lo que ayuda está en esta nota.

Y si querés el ordenamiento del resto del día, seguí por qué comer durante el tratamiento.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo saltear el desayuno?

Se puede, pero obliga a compensar la proteína en el resto del día con menos apetito todavía.

¿Qué desayuno si tengo náuseas?

Algo frío y líquido con proteína: un licuado o un sobre de proteína bien frío.

¿El café está bien?

Sí, pero conviene tomarlo separado de la comida para no ocupar lugar.

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