¿Vaca Muerta, otra oportunidad perdida?

  • por Victor Bravo
En este texto no se describirá la tecnología del fracking, ni el total de sus impactos ambientales. Para interiorizarse de estos aspectos se sugiere consultar el documento: Víctor Bravo: “Una opinión sobre el Fracking“, Documentos de Trabajo de Fundación Bariloche, julio 2013. El propósito del presente artículo es otro.

Alertar sobre las consecuencias para el país de una explotación masiva de los cuantiosos recursos de hidrocarburos no convencionales, existentes en el subsuelo en la formación Vaca Muerta, localizados especialmente pero no exclusivamente, en la provincia de Neuquén. Esta formación se extiende también a las provincias de Río Negro, Mendoza y La Pampa; y en algunos casos con una fuerte resistencia popular que se opone por los posibles impactos ambientales que provoca la aplicación de las técnicas del fracking.

Adicionalmente, surgen interrogantes y preocupaciones sobre lo que puede significar un desarrollo masivo de Vaca Muerta y en general de los Hidrocarburos No Convencionales, para el desarrollo de Argentina. Es que se ha pretendido demostrar que Vaca Muerta salvaría al país, aportando un piso de crecimiento anual de entre 0,3 y 0,4% a nivel global y un acumulado de entre 4,5% y 4,8% hasta el 2030, según un análisis conjunto de los ex Ministerios de Energía y Minería y de Producción del actual gobierno.

Resumiendo:

I) Se ha dicho, y los números parecen confirmarlo, que Vaca Muerta es esencialmente importante en recursos gasíferos.

II) La producción, tanto de Petróleo como de Gas Natural, pese a la recuperación entre los años 2018 y 2019, en especial del Gas, no es actualmente suficiente para abastecer los requerimientos del mercado interno.

III) De continuar e intensificarse el ritmo de inversiones de las compañías que están trabajando en Vaca Muerta, sin duda no más allá de los próximos 5 años se alcanzaría el autoabastecimiento de Gas. El de Petróleo también podría conseguirse, pero no solamente por Vaca Muerta sino por la exploración y desarrollo de yacimientos convencionales, por la sustitución de este energético por otras fuentes energéticas y por el uso racional de la energía.

IV) Contra esto puede jugar la decisión de subsidiar sólo la producción de Gas hasta el año 2021 y luego que los precios sean los del “mercado”; es decir, menores a los vigentes en 2019. Esto puede disminuir el ritmo de inversiones de todas o de alguna de las empresas que no hayan conseguido ser receptoras de los subsidios. La protesta de las empresas se produce pese a que los costos son muy inferiores (en algunos casos no superan los 2 dólares el millón de BTU) a los precios de 4,5 o 5 dólares por millón de BTU que tendría el mercado después del 2021.

V) De todas maneras, por razones de magnitud de recursos y por los subsidios a la producción, las empresas, en buena parte extranjeras, están más interesadas en el Gas que en el Petróleo.

VI) Como el mercado argentino es chico, (pero no lo sería tanto si el país se industrializase en serio) pese a que casi el 60% de las familias no consumen Gas Natural; y como también es chico el mercado chileno, queda la expectativa de exportar al resto del mundo. Pero aquí el inconveniente, más allá de la estrategia de alguna de las empresas extranjeras que están en Vaca Muerta, es la actual casi saturación del mercado mundial por la aparición del GNL de Estados Unidos, compitiendo con el de Qatar y Australia y con el Gas por redes de Rusia. Entonces, el panorama de exportar GNL no aparece como la salida adicional a los excedentes de Vaca Muerta; y menos aún permite considerar que este emprendimiento sea la “salvación” del país.

VII) Las inversiones requeridas para el desarrollo de estos yacimientos son enormes (la declinación de los pozos es muy alta y esto exige, como lo muestra la experiencia de Estados Unidos, la perforación de gran cantidad de pozos para mantener y ampliar la producción); y pese a la fuerte presencia de YPF S.A. (asociada a su vez con multinacionales), parecería que los montos necesarios serían provistos por este último tipo de empresas. Entonces prevalecerán las estrategias de ellas, que no necesariamente, más bien todo lo contrario, coinciden con las del país.

VIII) Entonces, cuidado con la “Enfermedad Holandesa”, que padecen desde siempre dos grandes exportadores como Nigeria y Venezuela; y parece que en Argentina no se tendría la estrategia de Noruega. La enfermedad holandesa se originó en los años 60 del siglo pasado en Holanda, por la aparición de los grandes recursos de Gas en el Mar del Norte; y los holandeses pensaron que esto traería la bonanza al país. No fue así. El gran aumento en sus ingresos externos causó la apreciación de su moneda, la destrucción de su industria y agricultura y el empobrecimiento de vastos sectores del país. Desde entonces, se llama ‘Enfermedad Holandesa’ al fenómeno de expansión del ingreso de divisas por auges en la exportación de recursos naturales (Petróleo y minerales) que, sin las medidas adecuadas, genera revaluación de la moneda local y contracción y pérdida de empleos en otros sectores productivos, con efectos negativos finales en la economía como un todo. Ante el mismo hecho Noruega, a diferencia de Nigeria por ejemplo, creó un fondo compensador con los ingresos que esencialmente fueron regulados por el Estado y su empresa petrolera estatal. El caso de Nigeria es trágico, ya que más allá de ser uno de los países más corruptos, en buena medida por las acciones de una multinacional, exporta Petróleo e importa los derivados para su consumo interno.

IX) Ya se dijo de la presencia de las empresas multinacionales en Vaca Muerta y que su estrategia de desarrollo de los recursos será la que fije la casa matriz, ya que tendrán libertad para disponer de la producción de acuerdo a su conveniencia y esta puede ser la de Repsol en los 90: exportar al máximo sin importar el agotamiento de los recursos ni el abastecimiento de las generaciones futuras, cosa que trajo como consecuencia la actual dependencia del Gas Natural y Petróleo importados; y la estrategia de las empresas nacionales, sin una empresa estatal como era la antigua YPF, será también la de maximizar su renta. Es que buena parte de los empresarios argentinos es”rentista”; su aversión al riesgo es muy alta y muchos han crecido como contratistas o concesionarios del Estado en los servicios públicos, tarea que tiene muy bajo nivel de riego y una demanda segura. Esta característica viene de la época de la colonia, del país ganadero y luego agrícola, donde los grandes latifundios gozaban de la renta de calidad de la Pampa Húmeda y el riesgo era que no lloviera. Entonces: ¿qué le quedará al país?: sólo las regalías, la ocupación de mano de obra y el impuesto a las ganancias, como pasa con toda actividad extractiva.

X) Otro de los problemas de Vaca Muerta se relaciona con la falta de infraestructura, esencialmente de oleoductos y gasoductos (más allá de la capacidad ociosa de alguno de los existentes) y de equipos de perforación pesados. La construcción de la infraestructura de evacuación de Petróleo y Gas Natural requiere tiempo, además de inversiones; y esto choca con la idea de que Vaca Muerta será la solución para el aporte de la enorme magnitud de divisas que el país requiere en lo inmediato. Por otra parte, las compañías multinacionales pretenden que el Estado construya buena parte de la infraestructura faltante, especialmente, caminos, líneas férreas, hoteles, viviendas, hospitales, agua corriente y otros servicios. Estas “externalidades” deberían salir entonces de las arcas del Estado, mientras las grandes petroleras se dedicarían a extraer y transportar el Petróleo y el Gas Natural. ¡Qué lejos del papel cumplido por YPF estatal creadora y sostenedora de pueblos aledaños a sus explotaciones!

XI) Quizá la solución al caso Vaca Muerta sería una explotación controlada, con la consecuente licencia social (por los efectos ambientales del fracking), conservando los recursos para que las generaciones futuras no deban importar hidrocarburos. Esencialmente, industrializar la producción primaria convirtiéndola en bienes petroquímicos y fertilizantes, utilizando las rentas excedentes para contribuir al cambio de la estructura productiva del país mediante la industrialización y el desarrollo tecnológico. Pero esto sólo sería posible si los recursos de Hidrocarburos de Vaca Muerta fueran manejados por el Estado Nacional y las Provincias a través de una empresa federal como debió ser YPF.

Pero ya se ha concesionado por 35 años casi el 80% de Vaca Muerta, de manera que las compañías titulares de las concesiones cuentan con derechos adquiridos y sería muy costoso, salvo por incumplimiento de los contratos, que esas áreas revirtieran a los Estados Provinciales. ¿Qué quedará para el país de Vaca Muerta? Las regalías, algunos impuestos que se paguen en las provincias, el impuesto a las ganancias, la ocupación de mano de obra, un bajo impacto sobre la industria local de equipos (pues se autorizan importaciones sin pago de derechos) insumos locales de baja calidad, la explotación de arenas y poco más. Hoy hay en Neuquén casi 70.000 pobres y no parece que Vaca Muerta piense para ellos.

XII) En contraste, gracias a la ley 1420, a la gratuidad de la enseñanza universitaria y a otras yerbas, se tiene capacidad para desarrollar conocimientos aplicados, como lo prueban la CNEA y el INVAP y por qué no, también Pérez Carmona. Corea del Sur que en los 50´ era un país subdesarrollado, es hoy gracias al conocimiento un país industrial. Otros ejemplos son Japón y Alemania

Si se desarrolla masivamente Vaca Muerta para exportar (y sin tener en cuenta los impactos ambientales), una alta proporción de los beneficios se irán afuera como giro de ganancias, pues buena parte de las empresas son extranjeras (recordar lo que hizo Repsol) e importarán casi todos los equipos que requiere la industria y solo quedarán las regalías, el impuesto a las ganancias, la poca ocupación de mano de obra, algunos insumos como las arenas, y servicios de segunda categoría.

En cambio, dejando de lado por ahora los impactos ambientales, si se explota Vaca Muerta de manera conservadora, privilegiando el consumo interno (que tendría que ser mucho mayor que el de un país primarizado), se podría desarrollar al unísono una industria nacional de equipos para la explotación de los hidrocarburos (debe agradecerse que está Techint si no se importarían hasta los caños), se promovería la petroquímica y se evitaría la Enfermedad Holandesa. Además, se podría crear un Fondo para el Desarrollo del país -industrialización- con una retención al valor del Petróleo y Gas Natural extraídos.

Esta” joya de la abuela”, puede ser una verdadera oportunidad para contribuir, junto con otras cosas, a que Argentina deje de ser un país extractivista y rentista y que no esté “condenada“a seguir siéndolo. Desgraciadamente no es clara la política en este aspecto de los partidos políticos de la oposición. Al contrario, se han oído opiniones que consideran a la soja, a la minería, en especial la del Litio, y a Vaca Muerta, como la única salida del país para superar la actual situación económico-social. Se extraña a personas como Jorge Sábato o Aldo Ferrer, que la tenían muy clara y por qué no, también a Conrado Varotto que creo INVAP.

 Entonces, ¿Vaca Muerta será otra oportunidad perdida?

Impactos ambientales

En otro orden, las decisiones sobre la explotación de Vaca Muerta no deben ignorar los impactos ambientales que se han registrado a nivel internacional en los países que, como Estados Unidos e Inglaterra, han desarrollado la técnica del fracking para la extracción de hidrocarburos no convencionales. 

Riesgos durante la perforación

Como ya se ha comentado, es necesario emplear técnicas de perforación especiales para poder proceder posteriormente a la fracturación hidráulica. Por todo ello, a los riesgos habituales de un sondeo de hidrocarburos, se unen los específicos de los sondeos desviados. Hablamos por lo tanto, de riesgos de explosión, escapes de gas, escapes de ácido sulfhídrico (muy tóxico en bajas concentraciones) y derrumbes de la formación sobre la tubería. Este último es mucho más habitual en el caso de sondeos desviados como los que se realizan en este caso. Recordemos que se están perforando una media de 6-8 pozos por plataforma, y entre 1.5 y 3.5 plataformas por km2; por lo cual, aunque a priori el riesgo de que ocurra un accidente de este tipo por pozo es bajo, al aumentar el número de pozos a realizar el riesgo aumenta de forma alarmante.

Contaminación de agua

Una de las mayores preocupaciones de la fracturación hidráulica es la afección a los acuíferos subterráneos. Al fracturar el subsuelo, existe la posibilidad de que una de las fracturas inducidas alcance un acuífero, contaminando el agua con los fluidos de fracturación y con el propio gas de la formación. Además de este riesgo, existe también la posibilidad de que durante la fracturación se conecte con un pozo antiguo, mal abandonado, y de ahí el gas se comunique bien con un acuífero, como con la superficie. Este tipo de accidente ya ha sucedido con antelación, contaminándose un acuífero a través de un pozo abandonado en la década de los 40.

Riesgo químico de los aditivos

Como se ha comentado, en cada perforación es necesario emplear unas 400 toneladas de productos químicos, la mayoría de ellos altamente contaminantes. Al diluirse a un 2% en agua, su nivel de toxicidad se ve fuertemente reducido. De todos modos, estos productos químicos llegan a la plataforma sin mezclar. El riesgo de accidente durante el traslado debe tenerse en cuenta. La cantidad de trasiegos de camiones a realizar para la densidad de pozos que se perforan es elevada (lo que provoca a su vez contaminación acústica e inseguridad vial). Para cada plataforma se estima que el movimiento de camiones mínimo es de 4000, una gran cantidad de ellas para el trasiego de productos químicos. De nuevo, aunque el riesgo de producirse un accidente con derrame del producto químico sea bajo, el gran número de operaciones a realizar lo convierte en un riesgo importante.

Contaminación del aire

Durante todo el proceso de perforación y fracturación, se utilizan una gran cantidad de aditivos, muchos de los cuales son compuestos volátiles. Lo mismo sucede posteriormente en la etapa de producción, en la que es necesario acondicionar el gas extraído para inyectarlo en el gasoducto. Todos estos compuestos pasan en mayor o menor grado a la atmósfera, pudiendo generar ozono, o BTX (Benceno, Tolueno, Xileno) entre otros.

Terremotos

En aquellas zonas donde el desarrollo del fracking está más avanzado, se ha constatado un aumento de la sismicidad coincidiendo con los períodos de fracturación hidráulica. Hay que tener en cuenta que durante las operaciones de fracking se presuriza el subsuelo en más de 100 ocasiones. Este sobreesfuerzo al que se le somete puede ser suficiente como para provocar desplazamientos de fallas subterráneas y por lo tanto terremotos, como ha pasado en Lancashire en Reino Unido donde la empresa Cuadrilla Ressources ha reconocido que su perforación era la causa de dos terremotos locales.

Efecto invernadero

El gas no convencional, por las condiciones en las que se encuentra, suele estar formado casi en su totalidad por metano. Este es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el propio CO2: en concreto, 23 veces más potente. Esto quiere decir que cualquier escape del mismo durante la perforación, fractura y producción, es mucho más nociva que los gases que se generan posteriormente durante su combustión.

El problema añadido de las técnicas de fracking con respecto a los escapes de gas, es el agua de fracturación en su retorno. Al haber estado en contacto con el gas en subsuelo, absorbe una cantidad de gas, que al retornar a superficie es emitido a la atmósfera. Se ha estimado que en un pozo en el que se ha realizado fracturación hidráulica, el aumento de emisiones de metano es del 2%. Un informe de la Universidad de Cornell estima por lo tanto que el gas de pizarra supone un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 30% y un 100% comparado con el carbón.

Ocupación de terreno

Un problema añadido es la gran ocupación de terreno de este tipo de explotación. Como se ha comentado anteriormente, es necesario realizar un gran número de pozos para aprovechar correctamente los recursos. Se suelen perforar de 1.5 a 3.5 plataformas por km2, con una ocupación de 2 hectáreas por cada una. El impacto visual de esta acumulación de sondeos es muy grande.

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