La Vaca Muerta ya no tiene alas

1. Una gran estafa. Desde hace un tiempo largo (1) iniciamos la dilucidación de la estafa del fracking, tanto el desarrollado en Argentina como en otros países. 

No tuvo que venir la desgraciada pandemia mundial para hacer notoria la gran estafa; antes, la alianza ruso-saudita puso en vidriera al fracking norteamericano, que daba pérdidas por todos lados y que, incluso, intentó fijar el precio del petróleo impidiendo que el gas ruso inundara a los países europeos, mercado que EEUU había reservado para su gas natural frackinero exportado como Gas Natual Licuado (GNL) .

El fracking, en todos lados, consistió en un fraude porque nunca logró resultados económicos positivos. Necesitaba un barril muy caro para poner obtener alguna ganancia, y Rusia y Arabia Saudita, con su gas y crudos, respectivamente, baratos, lo impedía. El bastardeo fue soportado en EEUU con endeudamiento crediticio, apoyado con el visto bueno de Wall Street, y los inversores fueron víctimas al endeudarse para adquirir acciones de las petroleras que les ofrecían ganancias futuras inimaginables. Los Estados locales y el gobierno federal apoyaron esta falsedad porque daría regalías para unos  e independencia petrolera para el otro.

2. La Vaca Muerta no resucitó. En nuestro país se repitió el desfalco pero no el sujeto estafado: aquí siempre se prefiere que el despojado sea el Estado embobado  quien otorgue subsidios a las multinacionales petroleras. Un verdadero drama que el Estado federal deficitario subsidie a compañías petroleras superavitarias. El barril criollo y los planes de Gas Plus fueron los instrumentos del saqueo (2) y Vaca Muerta se convirtió en símbolo de este mayúsculo saqueo.

Los otros dos países frackineros son Canadá y China. En Canadá paga el desvarío las Provincias prorrogando el cobro de regalías, los inversores y la población que ve como el superávit disminuye a causa del subsidio crediticio. China no tiene problemas en asumir el costo, ya que las petroleras son todas estatales y el subsidio es evidente y no ocultado.

3. La sociedad del subsidiaje. En nuestro país se dice que el subsidio sirve porque la actividad que trabaja mantiene el trabajo de la gente y ensueña que con el fracking se logrará la baja del precio de los combustibles. El fracking es aclamado por los interés petrofinancieros prometederos de autoabastecimientos. 

Es el resultado de un modelo desgraciado de asociación de algunos funcionarios superiores de algunas Provincias y de funcionarios de nivel nacional (incluidos funcionarios de YPF) con las petroleras  subsidiadas, siempre prestas a ayudar a las arcas partidarias con fines electorales, y a enriquecer dirigentes que no pueden explicar, ni el fracking ni  su modo de vida. Se utiliza la versión de que el fracking da trabajo para disimular la infeliz asociación. Estos políticos sin causas, en vez de asociar a las Provincias con el Estado nacional y con empresas petroleras nacionales, mixtas o privadas, para conseguir el desarrollo de las energías convencionales y potenciar  las nuevas  prefieren el negocio con las ricas petroleras multinacionales a las que otorgan subsidios realmente inexplicables.

4. No es una guerra de precios sino de disputa del mercado, con el fracking a cuestas. Pero así como Vaca Muerta muere por su ineficiencia económica y ve caerse verticalmente en ocasión de la pandemia, el caso es la caída del método del fracking en su país de origen y en todo lugar que se aplica. .

“Es el fracking”, debemos afirmar sobre la actual crisis petrolera, que vió por única vez en la historia cotización petrolera negativa en la bolsa neoyorkina y muy baja en la londinense. Buscando justificativos para –y sobre todo al pueblo norteamericano– no es suficiente idear que la crisis no es responsabilidad del fracking sino una presunta guerra de precios entre EEUU y la entente energética ruso-saudita. Pero ahora, con la pandemia a cuestas, ya no pueden mantener dicho sofisma inventado por las petroleras estadounidenses  y el poder financiero que las dirigen.

5. A Vaca Muerta y al fracking global se le derritieron las alas. Hoy es claro que no se trata de una guerra de precios del petróleo, que es una guerra por mantener o extender los mercados de gas natural y de crudo provocada por el desarrollo del fracking en EEUU. La estafa y la invención se ha demostrado en el mundo y en Vaca Muerta también. 

Se propagandizaba a Vaca Muerta como la gran causa argentina que permitiría combustibles baratos, independencia energética con el autoabastecimiento del país. Pero todo fue como el vuelo de Ícaro: volar alto para caer mortalmente. Las alas de Vaca Muerta (los dólares eran la cera que todo lo untaba) se derritieron cuando el sol, que da calor pero también luz y claridad, mostró la tremebunda realidad. Ícaro se ahogó en el mar, Vaca Muerta y el fracking murieron golpeadas por sus caídas libres en la cotización  del “libre” mercado petrolero occidental.

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(1) En nuestra cuasi soledad apreciamos siempre la posición del ingeniero José Ma. Cavalleri, que fuera uno de los primeros que advirtió la operación. Es un profesional salteño que fuera del cuerpo profesional de las tantas veces bien añorada Agua y Energía Eléctrica (AyEE).

(2) El gobierno nacional desde que asumió en diciembre no hizo efectivo los subsidios reclamados por las petroleras, y al poner valor al barril criollo en 45 dólares (el 5 de junio el crudo Brent –el que se toma en Argentina– se cotizó a 42,38 d/b y el WTI a 39,54 d/b por lo que se reduce el subsidio exigible) no terminó la discusión porque las petroleras no pueden hacerse del privilegio porque la inactividad impide que las refinerías adquieran crudo. Por otra parte, el nuevo barril criollo va acompañado con ciertas limitaciones petroleras y financieras que no benefician a las compañías que recibirían subsidios.

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