El Petróleo: Guerra o altercado de Aliados

Guerra de enemigos o disputas entre aliados

Esta guerra se cocinó desde el año pasado cuando Putin acusó a la nueva y feroz competencia del shale gas de EEUU en Europa. Trump impuso restricciones al super gasoducto ruso NordStream2 que duplicará la capacidad para llevar gas natural a Alemania y sanciones en febrero [2020] a una subsidiaria de la estatal Rosneft por comerciar crudo de Venezuela. Elisa Pastraña (1)

En la superficie, parece que hay una guerra petro-fría entre los sauditas y los rusos después de la reunión de la OPEP del 5 al 6 de marzo, en la que Rusia se negó a comprometerse con los recortes de producción adicionales como parte de un programa agresivo introducido por los sauditas. Albert Goldson (2)

a. Porqué decir que es un conflicto entre aliados. Supongamos dos países aliados, Arabia Saudita y Rusia y sus acompañamientos (quince socios de la OPEP y nueve países que siguen a Rusia en la OPEP+) con políticas unificadoras durante dos años y con un propósito común de sacar oportunamente del mercado al fracking estadounidense. Tienen diferencias respecto a los instrumentos a usar (más o menos aumento de la extracción en esos países, o más o menos rebaja del precio del petróleo).

Para algunos analistas de Estados Unidos la diferencia de sauditas y rusos constituye un conflicto severo, al que llaman Guerra de los Precios del Petróleo.

Potenciar los conflictos internos de aliados para mostrarlos como una guerra tiene sus razones interesadas:

a) debilitar alianza enemiga,

b) asegurar la continuidad de la extracción frackeadora en EEUU y Canadá.

c) decir al mundo que EEUU logró el abastecimiento pero a largo plazo, lo que le permite convertirlo en dominio energético mundial y en país exportador.

d) No perder cuotas del mercado petrolero doméstico y mundial.

En nuestro país algún analista colonizado difundió la interpretación de EEUU, país que se encuentra en un campo de indefinición ya que de importador se hizo exportador en los últimos años, aunque sigue importando. Esto también lo distancia de la OCDE, asociación de los países ricos en su mayoría importadores de petróleo. EEUU intenta aumentar las diferencias de los exportadores rusos y sauditas. El fracking para los estadounidenses no es el culpable de la situación.

b. La verdadera guerra. El conflicto originario se encuentra en las grandes crisis petroleras de 1973 y 1979/80 donde se disputaban mercados, la renta petrolera y se mantuvo la utilización del petróleo como arma económica. Esto originó que los países extractores de petróleo (Medio Oriente, Venezuela y otros pocos) conformaron un acuerdo de precios y de cantidades extraíbles. Nació así la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), o sea el holding exportador.

La respuesta de los importadores hace que la OCDE cree la Agencia Internacional de Energía (AIE) estableciendo definitivamente el club de los importadores de petróleo. (3) La creación de la AIE tuvo lugar en noviembre de 1974 cuando se sentían los efectos de la Primera Guerra petrolera de 1973. La Segunda Guerra en 1979/80  también tendrá relación con el Medio Oriente en la guerra Irán/Irak. Algunos autores creen que con el presente conflicto petrolero se está instalando la Tercera Guerra petrolera. Cuando denominados tercera guerra (2020) a la actual está referido a la tercera guerra entre Estados Unidos y Arabia Saudita, que siguió a las guerras entre EEUU y Arabia Saudita de 1986  y 2014.  

Pero es obvio que no existe la guerra entre Rusia y Arabia Saudita. Sí hay un conflicto severo entre ambos contra EEUU respecto al nivel de extracción de crudo.

En realidad la guerra más oculta y verdadera es la tecnológica entre China y Estados Unidos, las dos más grandes potencias actuales y casi siempre en la sombra de los conflictos. La disputa actual es entre exportadores de petróleo porque los tres lo son (en menor medida EEUU que sigue importando pero en cantidades menores a las que exporta). Por eso, pero a largo plazo, ni Rusia ni Arabia Saudita buscarán la caída del precio del petróleo, porque este recurso natural hace positivas sus cuentas públicas. Sin duda, que a largo plazo al agotamiento del recurso extinguible se le suma el aumento de la conciencia mundial sobre la contaminante quema de los combustibles fósiles provocará menores extracciones y subas perdurables de los precios de los hidrocarburos.

c. Las guerras petrolera entre Saudita estadounidense. La actual guerra de petróleo tiene como objetivo principal de ampliar la participación en el mercado mundial. Ya tuvo un tibio y primero inicio con la que hoy podemos llamar I Guerra del petróleo luego de las crisis de 1973/79/80.

La actual guerra tiene antecedentes en la disputa Arabia Saudita-EEUU cuando este último presionó en 1986 para que el país árabe no siguiera participando en la suba de los precios petroleros.  Se recuerda que el presidente Ronald Reagan envió a su vicepresidente, George H.G. Bush a Riad para acordar con Arabia Saudita, cosa que no logró y la guerra de los precios de 1986 se prolongó durante seis meses más.  

En 2014 se produce la II Guerra cuando Arabia Saudita vio sustituir su petróleo por el del fracking estadounidense, tanto en el mercado interno norteamericano como las importaciones estadounidenses a los mercados europeos, y sobre todo el gas, En la II Guerra el petróleo, el Brent (cotizado en Londres) cayó de 100 dólares el barril a fines de 2015 e inicios del 2016 a 30 dólares durante cinco semanas, pero el repunte de los fackeadores de EEUU lo regresó a los 40 dólares  y continúo al alza. La OPEP había sido derrotada.

En estas dos primeras guerras Arabia Saudita fue el país que encabezó a sus socios de la OPEP. Las dos primeras guerras (1986 y 2014) fueron ganadas por Estados Unidos. Arabia Saudita mostró que con el solo acompañamiento de la OPEP no ampliada no podría obtener el engrandecimiento de sus cuotas.

El actual conflicto se presenta fuertemente europeo, ya que el gas ruso impide la entrada del gas frackeado de EEUU, y de allí la fuerte oposición de EEUU al gasoducto ruso. Esta situación y el crudo venezolano arrastraron a Rusia a unirse con el país árabe. Rusia, afirman muchos analistas.

La experiencia enseñó a Arabia Saudita que para detener al fracking y a la ampliación de la participación de de EEUU en los mercados europeos debía construir una alianza mayor, y así lo hace con Rusia, ya que ambos son principales exportadores de hidrocarburos, el Arabia principalmente de crudo y Rusia de gas natural.

Esta III Guerra (2020) está por definirse, y no hay acuerdo de los especialistas sobre quién obtendrá el triunfo (aumento de cuotas) y quién será derrotado (fin de la extracción del fracking en EEUU).

Rusia deshizo temporalmente el enfrentamiento con Arabia Saudita en Yemén, donde tienen intereses encontrados. (4)

Si EEUU pudo en la primera y segunda guerras bajar costos y disputar al petróleo árabe, ahora tiene dos problemas: Arabia Saudita viene acompañada con Rusia, otra potencia hidrocarburífera, y además las bajas de costos del fracking no son infinitas, como lo asevera la Ley de Wright aplicada a los costos. Oil Price (5) afirma con este principio que no se puede innovar indefinidamente y no se puede bajar costos indefinidamente para reducir el nivel de equilibrio (costo vs. precio) de la extracción de fracking a cero. 

d. Las distintas interpretaciones. La teoría de las grandes compañías petroleras, adoptada por los gobiernos de EEUU insiste en que se trata de una guerra de precios provocada por Arabia y Rusia. En nuestro país la repiten hasta autores de posición nacional.

Está más asentada que la teoría que afirma que se trata de una guerra por la participación de mercados, y cuyo objetivo es eliminar económica y geopolíticamente el fracking de EEUU más rápidamente que el curso actual por tratarse de una actividad deficitaria. Su no rentabilidad perjudica más a las compañías petroleras pequeñas y medianas (“independientes”, las denominan en ese país) por la cual algunos suponen que en la III Guerra las big oil mundiales no se oponen mucho a la guerra, y basta con acompañar el principio que se trata de una mera guerra de precios entre los adversarios del fracking, o sea una guerra ruso-saudita.

Por su parte, el poder real estadounidense considera conveniente mantener el fracking a costa de la pérdida económica porque con esta práctica extractiva se ha logrado obtener la independencia petrolera norteamericana que permite transformarla en dominio económico y energético mundial.

La teoría de que en realidad no se trata de una guerra de precio solamente sino de cantidad (participación en el mercado mundial) es la que sostiene que es una guerra del petróleo donde Rusia y Arabia saudita son aliados. Esta interpretación dice que Rusia se vio obligada a aliarse con Arabia Saudita para que el gas frackeado de EEUU sustituya en Europa occidental al gas ruso, y por dicha razón EEUU tomó en diciembre de 2019 decisiones  que perjudican al gran gasoducto ruso Nord Stream2 de Gazprom, y también sancionó en febrero de 2020 a dos filiales de Rosneft por comprar crudo venezolano, con el objeto de tomar dicha participación de mercado para las compañías petroleras norteamericanas.  La sanción norteamericano a Venezuela por vender petróleo alcanzó a la empresa petrolera rusa Rosnett, que tienen accionistas del Reino Unido y de otros países (la británica BP con 19,8% y, anteriormente ocupaba un lugar en el directorio, mientras la catarí QH Oil posee otro 18,9% y el Estado ruso mantiene el 50% de las acciones). Por otro lado, se hace manifiesto que las sanciones que impone EEUU son actualmente incumplidas parcial o totalmente.

Esta teoría la expresa claramente Albert Goldson (ver nota 2) al afirmar “La fractura saudita-rusa es una separación fabricada a corto plazo en lugar de un divorcio” y ambos volverán a la mesa de la OPEP+ para establecer un acuerdo permanente en su próxima reunión en Viena el 9 y 10 de junio próximos.  

Hay otras explicaciones del conflicto, como la conspirativa que ve un acuerdo oculto entre estadounidenses y sauditas para que una rebaja temporal del precio del petróleo arruine el ingreso de las arcas estatales de Rusia, situación que Arabia Saudita puede resistir mayor tiempo porque sus costos pueden reducirse mucho más que los de cualquier país que no sea del Medio Oriente.

El especialista indio Bhadrakumar (ver nota 6) afirma que hay expertos rusos que sospechan que Arabia Saudita juega a dos puntas. Según ellos, la vieja y fuerte alianza de Riad y Washington ha estado manipulando los precios del petróleo en un intento de sacar a Rusia del mercado energético mundial y provocar su crisis política. 

Arabia Saudita

El estribillo común es que Arabia Saudita ha lanzado una guerra de precios de petróleo contra Rusia al impulsar la producción y reducir precios… ¿Pero, es ésa toda la historia? M. K. Bhadrakumar (6)

El primer país en establecer relaciones con el Reino de Hejaz and Nejd (el nombre del Estado Saudita hasta 1932) fue la Unión Soviética. Wikipedia (7)

Este país tiene un gran destino en el mundo árabe si el resultado de la guerra por la participación en el mercado mundial de petróleo le es halagüeño.

El país tiene una relación internacional muy difícil. El reino saudita, que unió a las tribus de la península arábiga, se constituyó con apoyo inglés, cuando el Reino Unido venció al imperio otomano. De la dependencia turca pasó a ser hegemonizado por la Corona británica que obrando desde El Cairo eliminó al imperio otomano que sometía a los países árabes. Descubierto el petróleo en julio de 1933 (se conocía su existencia con bastante anterioridad) por la Standard Oil, EEUU reemplaza al Reino Unido Aún se recuerda que el presidente Franklin D. Roosevelt luego de la reunión que repartió el mundo en Yalta, se trasladó exclusivamente en el acorazado insignia de la marina estadounidense al Nilo para reunirse con el rey Saudí y establecer el acuerdo que –limitado por las nuevas realidades mundiales- aún rige: Arabia facilitaba el petróleo y con la renta debía adquirir armas en EEUU (Arabia se cuenta entre los países más armados del mundo). EEUU además aseguraba seguridad a la reciente familia real: si Arabia Saudita fuera invadida o atacada por cualquier país se considera que EEUU también lo fue. La relación entre ambos países fue de tal grado que la petrolera oficial fue mixta (Aramco, o sea la compañía petrolera árabe-americana) tuvo el monopolio extractivo en el país. En 1980 fue nacionalizada con el nombre de Saudí Aramco y hoy el 100% de las acciones pertenecen a la Corona saudita. Actualmente está nacionalizada 100% pero sigue llevando en su sigla AM, y es la mayor empresa del mundo por sus ingresos anuales y su valor bursátil.

Arabia Saudita observa sin preocupación que uno de los argumentos que utilizan las multinacionales del petróleo estadounidense es que el crudo saudita es producto del dumping que hace la realeza de ese país. El argumento es ridículo porque el petróleo saudita tiene los costos más bajos del mundo: se calcula que no superan los 7 dólares por barril, mientras que EEUUes el único que utiliza formas contrarias a la fijación real de los precios, por su política de créditos bajos y permisión de préstamos indefinidos e imposibles de pagar por las petroleras del fracking.

Rusia

Recientemente, el presidente de Rosneft, propiedad estatal de Rusia, Igor Sechin, quien es un antiguo asociado del presidente Vladimir Putin, declaró sin rodeos que tan pronto como el esquisto de EEUU abandone el mercado, los precios se recuperarán y podrían alcanzar los 60 dólares por barril… Rusia se está moviendo rápidamente para convertir la «guerra del petróleo» también en una guerra por la cuota de mercado del gas natural en Europa. M. K. Bhadrakumar (8)

«Estamos en contacto con Arabia Saudí y otros países. En base a estos contactos vemos que si el número de miembros de la OPEP+ aumenta y otros países se unen, existe la posibilidad de un acuerdo conjunto para equilibrar los mercados del petróleo». María Tsvetkova (9)

Este imperio tiene manifiesto interés, más allá de las disidencias internas, de permanecer en la OPEP ampliada porque le otorga un poder internacional que le sirve para poner límites al imperio estadounidense. Si se prolonga el conflicto puede resistir más que Arabia Saudita por posee demasiadas reservas de divisas (similar a un PBI anual argentino), que se sitúan entre las más altas del mundo. Mientras tanto podrá seguir disputando su propio expansionismo en Europa con el gas natural de los Urales.

Estados Unidos

El modelo de negocio del shale se está viendo seriamente dañado por la menor capacidad de acceder a  la financiación, lo que está llevando a un incremento de las bancarrotas. AIE (10)

El gobierno no puede ser capaz de comprar suficiente petróleo para sostener el mercado del petróleo. Daniel Yergin (11)

Como se verá en las conclusiones, muchos analistas norteamericanos creen que Arabia Saudita no podrá lograr el fin del fracking de EEUU. Ni aliado con Rusia podrá imponerse al poder económico, militar y petrolero del país americano.

En sus primeras medidas, el gobierno de Trump decidió rescatar a las petroleras del fracking en proceso de quiebra. Así el Estado neoliberal para afuera, como en 2008 con los bancos, salvará a las empresas contra todo principio libre-empresista: el poder financiero real es liberal cuando le conviene, y socialista con las grandes corporaciones cuando estas tienen peligro de subsistencia. Como segunda medida el gobierno estadounidense adquirió petróleo para colmar los depósitos de la estatal Reserva Estratégica Petrolera (REP) y sostener el precio frente a las caídas. Son alrededor de 3.000 millones de dólares los que destinó en este operativo. El vaciamiento de las REP lo había provocado el mismo Trump para la aumentar la oferta petrolera con el intento de rebajar los precios para que las empresas de fracking no siguieran quebrando.

La tercera medida de salvamento al fracking consistió en la eliminación de retenciones a la exportación (similar a lo que piden las petroleras en Vaca Muerta). Sin embargo, hay analistas que consideran que con el rescate empresario, el llenado de la REP y la quita de retenciones no bastan, ya que igualmente la quiebra del sector del fracking no se podrá evitar, , por lo que exigen otras medias que aún no han trascendido.

Pero a las big oil les parece bueno que las medianas y chicas petroleras quiebren y se retiren de las formaciones del fracking. Las grandes petroleras, como ExxonMobil, a veces afirman que pertenecen al poder financiero global más que al propio gobierno de EEUU. (12)

Argentina: Vaca Muerta.  La crisis petrolera nos alcanza y trae racionalidad en los abusos de Vaca Muerta.

La asignación presupuestaria [nacional de 2020] permite cubrir menos de la mitad [de los subsidios correspondientes] a la producción contemplada en la  Resolución 46 [que mantiene los subsidios]. Los incentivos [eufemismo de subsidios] no se abonan desde el cambio de gobierno y el rojo acumula tres meses. Victoria Terzaghi (13) 

Los subsidios a la extracción de gas no convencional en el área de Vaca Muerta fueron de 24.616 millones de pesos en los primeros once meses de 2019, con un incremento interanual de 548%. ASAP (14)

a. La crisis de Vaca Muerta es anterior a la “guerra de los precios petroleros” y a la pandemia.  La crisis del fracking existía antes del contagio global por el coronavirus. En EEUU el fracking es imposible de mantener si se quiere –como postula la teoría económica liberal- que los inversores en las compañías petroleras fueran pagados por los beneficios de las inversiones. El fracking trae déficits en las compañías y quiebras de las medianas y pequeñas petroleras (“independientes” las denominan en ese país).

Se afirma con razón que las multinacionales que están en Vaca Muerta (con el 49% extranjero de la YPF argentina) emplean tecnologías que exigen mayores costos que las empleadas en Estados Unidos. Con mucha más razón, el déficit en Vaca Muerta es mayor, pero es compensado por un Estado atontado que las subsidia aumentando su situación crítica de deudor financiero internacional.

La llamada Guerra de los Precios del Petróleo terminará por dejar knok-out definitivamente a Vaca Muerta, porque no hay Estado nacional que pueda asumir las deudas creadas por subsidios incontrolables. (15) Los argentinos estamos sufriendo tres crisis, la del endeudamiento sin criterio y sin inversiones reales, la actual lucha por los mercados petroleros (a través del incremento de la oferta) y de la pandemia. Se afirma con razón (Alejandro Olmos Gaona, Héctor Luis Giuliano, entre otros) que los instrumentos actuales de dominación de pueblos y naciones son la Deuda Externa y las luchas internas. El gobierno actual está fuertemente conflictuado con ambos, pero la pandemia ha servido para avanzar en la unión nacional.  Un país unido y no endeudado es imposible someter: esta es nuestra ruta, amparado con la esperanza que nos quieren quitar.

Conclusiones

Como en toda guerra hay quienes hacen consideraciones morales (el motivo justo de la guerra: por ejemplo, Estados Unidos no puede ganar mercados a un hidrocarburo subsidiado de cualquier manera), acerca de la responsabilidad de su inicio (ejemplos, la inició Estados Unidos con su oposición al gasoducto ruso-europeo, la inició la OPEP expandida con el aumento de extracción y la lógica caída de los precios), y sobre las perspectivas de triunfo de alguna parte o de un equilibrio sin definición.

a. Resultados de la guerra:

i. Triunfo de EEUU: en la literatura estadounidense hay muchos autores que en sus notas están convencidos que Arabia Saudita incluso con su socio no podrán terminar con la extracción del fracking en Estados Unidos.  ii. Triunfo de la alianza: son menos los comentaristas que confían en este resultado, aunque consideran que las compañías petroleras del fracking ya vienen de un proceso fuertemente vulnerable.

ii. Derrota de ambos: Bloomberg afirma que «la disputa amenaza con convertir a la industria en una supervivencia darwiniana del más fuerte que podría dejar a ambos rivales y aliados fuera del negocio, incluyendo a los productores de petróleo de esquisto de EEUU«.

b. Causantes de la guerra: Las acusaciones contra EEUU son por haber desarrollado el fracking, por subsidiar al petróleo, y por perjudicar a Rusia en la construcción del gasoducto Nord Stream y por entrometerse en la compra de petróleo venezolano realizada por la empresa rusa Rosfnet. Arabia Saudita es acusada de dumping a pesar que sus costos son muy inferiores a sus precios de venta. A Rusia por asociarse en la OPEP, el club de los exportadores de petróleo y así, sucesivamente.

c. Duración de la guerra: Arabia Saudí y Rusia están listas para una larga guerra de precios a pesar de las protestas de los miembros de la OPEP, opina Bloomberg. En general los analistas, a diferencia de las dos guerras del petróleo anteriores, consideran que esta tercera guerra tendrá una prolongada duración.

d. Qué países quedarán a la cabeza de extracción y de exportación de petróleo. Depende de los resultados de la guerra y del curso de la misma: EEUU desde finales del 2018 se colocó como el mayor extractor mundial de petróleo, ubicación que fue perdiendo con la crisis de la abundancia del crudo. Y en 2011 superó a Rusia en extraer gas natural, situación que peligra ante el ataque ruso-saudita. EEUU tiene el mayor número de pozos del mundo, más de 900.000 sumándoles los perforados desde 2010 al presente (20.000 pozos anuales de fracking). Sigue siendo y seguirá siéndolo el que más pozos petroleros explota.

e. ¿Quién gana y quién pierde? Estapregunta consiste en ser el método más seguro para conocer culpables e iniciadores de las guerras, utilizado desde la época de los romanos que se preguntaban ¿quién se beneficia?

Está claro que ganan los países importadores de petróleo, y en este sentido los triunfadores serán India y China, los principales importadores de petróleo del mundo. China comenzó a importar crudo de Brasil en 2017, de Arabia Saudita en 2018 y de Rusia en 2019. (16)  Una nueva composición del mercado viene ocurriendo desde hace pocos años.

Los que pierden, seguramente, serán EEUU, Rusia y Arabia Saudita: sus empresas petroleras perderán mercados según los resultados del conflicto, y la baja de petróleo beneficiará a países fuertemente consumidores de energía, como EEUU.

Nuestro país como importador se beneficiaría, pero exporta también gracias a los subsidios que da a las petroleras internacionales por la extracción del petróleo (barril criollo, gas plus, etc.), situación que se paralizará. Argentina no se beneficia por la baja del precio petrolero, porque es casi el único país del mundo que cuando ocurre la caída de los precios de los hidrocarburos el precio de las naftas y del diésel se mantienen o suben. Mientras en otros países la variación de precios del crudo provoca disminución de las ganancias de las compañías, en nuestro país sucede todo lo contrario; aumentan las ganancias de las petroleras gracias al dominio que gozan de la renta petrolera argentina.

Obviamente, si la alianza ruso-saudita triunfa, los grandes derrotados serán las petroleras del fracking, ya sea en EEUU, Canadá y Argentina.  En China la pérdida del negocio del fracking lo asume directamente y sin ocultaciones las petroleras que son cien por ciento estatales.  

Mientras, se potencia un nuevo problema con los negocios de la explotación del fracking, ya que la guerra petrolera lo pone en vidriera: las compañías petroleras conocían muy bien los resultados negativos del fracking (los costos más altos que los precios de venta) pero continuaron endeudándose y realizando inversiones accionarias, lo que significa una estaba a sus inversionistas. En Vaca Muerta también sabían de los resultados negativos de la operación, pero seguían ocultando con subsidios: los petroleros dejaron de arriesgar y en vez de extraer hidrocarburos del subsuelo extraen subsidios del Estado.  

Esta situación crea una responsabilidad económica ante inversionistas y los estados, pero muchos autores ahora creen que se debe extender no solo a la responsabilidad civil sino también a la penal. En este sentido, las empresas y sus directores deberían ser llevados a los tribunales penales. En EEUU el senador Bernie Sanders dijo que los ejecutivos de las empresas de combustible fósil podrían ser considerados penalmente responsables. A su vez Joe Biden, ex presidente de Obama, afirmó que las petroleras deberían ser demandas, tal como se hizo con las farmacéuticas y las tabacaleras. (17) Pero terminando con el análisis de si esta guerra del petróleo coronará a un triunfador y rechazará al perdedor, la tesis que más se va imponiendo es la que expresa el conservador The Economist de Londres, al afirmar que es probable que nadie gane la gane sufrirán todos: Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos.

Notas:   

(1) Pastraña, Elisa (2020), “El totazo de los magnates gringos del ´fracking´”, Las 2 orillas, Bogotá, 24 de marzo.

(2) Goldson, Albert (2020), “El juego del poder Ruso-saudita contra el petróleo de esquisto estadounidense”, Seeking Alpha, 15 de marzo.

(3) En la primera guerra de la OPEP ampliada contra EEUU iniciada a fines de 2016 acordaron cuotas de extracción con Rusia y otros diez países productores independientes: Azerbayán, Barrein, Burundí, Guinea Ecuatorial, Kasajistán, Malasia, México, Omán, Sudán y Sudán del Sur. Este último acuerdo rige a partir de 2017, y la reciente diferencia de cupos de extracción entre Rusia y Arabia Saudita se produjo con la negociación de la actualización del acuerdo para el trienio 2020/22.

(4) Rusia no intervimp militarmente en Yemén e intentó un Acuerdo de Paz entre el gobierno yemení y los ocho países invasores, principalmente Arabia Saudita, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Frente a los rebeldes que ocuparon la capital y expulsaron al presidente de Yemén que se refugió en Arabia Saudita, la invasión a Yemén se produjo a fines de 2014.  El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó en 2017 la propuesta inglesa condenando al gobierno de Yemén con 13 votos sobre 15 con las abstenciones de Rusia (que tiene poder de veto) y China. Las sanciones fueron de carácter financiero y prohibiciones de transporte a funcionarios de Yemén y asociados (de Irán, por ejemplo). El 24 de marzo de 2020 el Consejo renovó por un año las sanciones a Yemén que expiraron el miércoles 25 de marzo, con los 13 votos y la repetida abstención de Moscú y Pekín.

(5) Slav, Irina (2020), “Russia’s plan bankrupt US shale could send oil bo $60”, OilPrice, 29 de marzo.

(6) Bhadrakumar, M. K. (2020), “La guerra de precios del petróleo tiene más que ver con la cuota del mercado”, Indian Punchline, 17 de marzo. Bhadrakumar fue ministro de Relaciones Exteriores de la India.  

(7) “Russia-Saudi Arabia relations”, Wikipedia, 2020

(8) Bhadrakumar, M. K. (2020) “Trump de puntillas hacia la gestión del mercado energético”, Indian Punchline, 31 de marzo.

(9) Tsvetkova, María (2020), “Rusia pide un nuevo acuerdo de la OPEP+ para enfrenar el colapso de la demanda de petróleo”, Infobae, 30 de marzo.

(10) Agencia Internacional de Energía-AIE (2020), “Informe Semanal del 16/22 marzo”, E&E News, 18 de marzo.

(11) En Mikulka, Justin (2020), “Exxon puede aplastar las esperanzas de rescate de las empresas del frackig”, DeSmog, 27 de marzo.

(12) Steve Coll, en su libro Private Imperio: ExxonMobil y el Poder Norteamericano, relata que le preguntó a Lee Raymond, presidente de ExxonMobil, si pondría más refinerías en EEUU para demandar más petróleo doméstico y de países amigos, y le contestó que “Exxon no es una empresa estadounidense y no toma decisiones basadas en lo que es bueno para Estados Unidos”. Raymond luego de dejar la presidencia de ExxonMobil pasó al directorio del JPMorgan, el mayor prestamista del sector petrolero del mundo. Rex Tillerson sucedió a Raymond en la presidencia de ExxonMobil, y luego giró a ministro del Departamento de Estado con Donald Trump. 

(13) Terzaghi, Victoria (2020), “En Vaca Muerta la Nación se quedó sin fondos para el subsidio al gas”, Río Negro, 5 de marzo. 

(14) Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública – ASAP (2020), “Los subsidios al gas de Vaca Muerta fueron los que más aumentaron en 2019”, Infobae, 3 de febrero.

(15) Las petroleras internacionales exigen un blindaje al petróleo en Vaca Muerta con el aumento de los subsidios (“aranceles” es el eufemismo utilizado, repitiendo la denominación que oficialmente usan en América del Norte). Los gobernadores de provincias argentinas con petróleo, que reciben contribuciones partidarias en las elecciones e ingresos personales han tenido la osada idea que se subsidie a 54 dólares el barril de petróleo cuando en el mundo (cotizaciones de Nueva York y Londres) el barril ha caído alrededor de 20 dólares, y con continuidad hacia la baja.  EEUU tomó otra medida a favor de las petroleras con la compra estatal de crudo para reponer su Reserva Estratégica del Petróleo, fondo que existe en todo el mundo menos en las colonias petroleras como Argentina.

(16) U.S. Energy Information Administration, EIA (2020), “China’crude oil imported surpassed 10 million barrel per day in 2019”, 18 de mayo. (17) Drugmand, Dana (2020), “Ejecutivos petroleros preocupados por acusación pública, afirman que detener la extracción de hidrocarburos sería criminal”, DeSmog, 6 de marzo.

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