El Coronavirus y las casualidades permanentes: interrogantes sobre el futuro del planeta

Por Alcira Argumedo y Juan Pablo Olsson

«Si non e vero é ben trovato«. Giordano Bruno en De los heroicos furores. 1584

¿Es legítimo preguntarse si la tragedia de la pandemia que hoy afecta a gran parte de los países del mundo, tiene causas naturales imprevisibles o se trata de otra cosa? Ante la posibilidad de un delito ¿es legítimo tomar en consideración los antecedentes de un sospechoso?

Como señalan algunos periodistas, sobre el origen de la pandemia se fueron planteando  tres hipótesis: por una parte, desde el sector occidental, primero se hizo énfasis en una  mutación natural de un gen de murciélagos; por otra, en China consideran que el virus ha salido de un laboratorio y tiene origen en Estados Unidos; finalmente, a partir de los primeros días de abril, el sector occidental comienza a difundir información señalando que el virus tiene origen en un laboratorio de Wuhan, dejando de lado la tesis del murciélago. Al respecto, el 26 Marzo 2020 la Organización Mundial de la Salud-OMS, sostuvo que la cepa Covid-19 era desconocida antes del brote de Wuhan en China de diciembre de 2019. Además, ha declarado no saber con exactitud cómo pasó el virus de su vector animal a los humanos; y se desconoce el origen del brote, cuyos primeros casos se detectaron en diciembre. Al principio, se consideró que el foco estaba en un mercado de mariscos y pescados de la ciudad de Wuhan, pero investigadores de la Academia de Ciencias de China, así como científicos japoneses, rusos e incluso norteamericanos, lo han descartado. La conclusión es que el virus se propagó a partir de Wuhan, pero no se ha podido determinar hasta el momento, si mutó en algún animal antes de pasar al ser humano o ha tenido otro origen.

Ante estas alternativas, nos permitimos hacer el ejercicio de «tomar en consideración los antecedentes de un sospechoso», partiendo del supuesto que «se trata de otra cosa».

I.- Antecedentes de un sospechoso

En lo que se refiere al sospechoso, en este caso Estados Unidos, sus antecedentes acerca de lo que es capaz de hacer, tiene numerosos ejemplos dramáticos que han costado inmensos sufrimientos y millones de vidas humanas. Descartemos su historia de la esclavitud y el hecho que los afro-descendientes recién fueron considerados seres integralmente humanos-ciudadanos en fechas tan cercanas como 1965: hasta entonces, ni ellos ni los perros podían ingresar en numerosos locales; tampoco los aceptaban en gran parte de colegios o universidades; no debían tomar asiento en medios de transporte; y, por supuesto, no tenían derecho a votar. Es significativo que, hasta comienzos de abril, en Nueva York la mortalidad por Covid-19 para afroamericanos y latinos, es el doble que para la población blanca.

Por lo demás, la inclinación del gobierno norteamericano a la utilización de armas químicas y biológicas, causando innumerables enfermedades y muertes, no es sólo una práctica contemporánea. Se remonta hasta la época fundacional de esa nación, siglos antes de que la ciencia y los avances tecnológicos permitieran la manipulación genética de agentes biológicos. En una muy bien documentada campaña de exterminio por parte de los colonos norteamericanos hacia los pueblos indígenas, se repartieron frazadas infectadas con viruela en tribus que habían aceptado la paz, en lo que constituye una de las primeras acciones de guerra biológica de la historia y se considera “un holocausto indoamericano”. Sin que necesariamente fuera intencional, décadas antes la epidemia de viruela que trajeran los hombres de Hernán Cortés, había devastado la población del Imperio Azteca.  

Además de esta historia nacional, hubo numerosas actuaciones a nivel internacional, entre otras:   

I.1.- Bombas atómicas y población civil

El 6 de Agosto de 1945, Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima y, a 8pesar de conocer las consecuencias que eso tuvo para la población civil del Japón, tres días después lanzaron otra sobre Nagasaki: si la primera tenía como fundamento lograr la rendición del Imperio del Sol Naciente, esta última no era necesaria.

I.2.- Ataques biológicos a la Guatemala de Arévalo

En los últimos setenta años, más de una vez se ha reiterado el accionar de Estados Unidos en ataques biológicos destinados a dañar economías y enemigos. En América Latina, entre 1946 y 1948, organizaciones norteamericanas inocularon sífilis, gonorrea y otras enfermedades de transmisión sexual, a unas 1.500 personas en Guatemala. El objetivo era estudiar en humanos la capacidad de prevenir esas patologías para probar sobre ellas el alcance de la penicilina. Como una casualidad permanente, en 1945 había llegado a la presidencia Juan José Arévalo, resultante del triunfo de la revolución de 1944, protagonizada por sectores militares nacionalistas que habilitan la primera elección democrática en ese país. Como uno de los principales aliados del gobierno del General Perón en esos años, Arévalo había tenido una intensa vida universitaria en Argentina: en 1934 obtuvo el doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de La Plata y fue profesor en las universidades de Buenos Aires y Tucumán, además de desempeñarse como Secretario de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata. En 1954 su sucesor, Jacobo Arbens, será derrocado por un golpe respaldado por la United Fruit y la CIA.

Un grupo de 773 afectados y sus familiares iniciaron, recién en 2010 cuando se descubrieron los archivos, un pleito por mil millones de dólares en Estados Unidos. Demandaron a la Fundación Rockefeller, al grupo farmacéutico Bristol-Myers Squibb y a la Universidad Johns Hopkins: instituciones que también tendrán protagonismo, al igual que la CIA, en los sucesos del Covid-19 siete décadas más tarde. Según el juicio que entablaron las víctimas, médicos y científicos vinculados a esas instituciones “participaron, aprobaron, fomentaron, ayudaron y fueron cómplices” de los experimentos desarrollados en Guatemala, que siguieron analizando en sus laboratorios hasta bien entrada la década de 1950. En 2010 el presidente Barack Obama pidió disculpas al entonces presidente guatemalteco; y un juez federal en Maryland, consideró procedente dicha denuncia en enero de 2019. En Guatemala se calificó al ensayo, realizado con fondos federales de Estados Unidos, como “crimen de lesa humanidad”: no sería el único.(1)

I.3.- Ataques biológicos a la Cuba de Fidel

A Cuba se le inoculó la fiebre porcina y el dengue hemorrágico en los años 60, 70 y 80. El gobierno de John Fitzgerald Kennedy aprobó la Operación Mangosta el 18 de enero de 1962, según documentos desclasificados: el objetivo era dañar las cosechas, además de sabotear su economía por distintas vías. En junio de 1971 se esparció el virus de la fiebre porcina africana, que jamás se había reportado en la isla y demandó sacrificar a medio millón de cerdos. En abril de 1981, se detectaron en La Habana casos de dengue hemorrágico: varios niños murieron por esta situación. Se trataba de una cepa nueva del virus Nueva Guinea 1924, serotipo 02, única en el mundo para la época que había sido procesada en un laboratorio. Se afirma que la CIA estuvo siempre detrás de estos experimentos biológicos.

I.4.- Las dictaduras genocidas en América Latina, África y países menores de Asia

A inicios de la década de 1970, la estrategia trazada por Henry Kissinger y la Escuela de las Américas durante los gobiernos de Richard Nixon y Gerald Ford, consistió en promover una ola sincrónica de dictaduras militares genocidas en distintos países de América Latina, de África y otros menores de Asia, con la consigna de ejercer un aberrante terrorismo de Estado que hemos conocido demasiado bien. Otras acciones fueron los atentados con bombas, que en 1981 hicieran estallar los aviones donde viajaban respectivamente el presidente Omar Torrijos de Panamá y el presidente Jaime Roldós de Ecuador, que no habían sido derrocados por dictaduras militares, pero no eran del agrado de los Estados Unidos: al respecto, hay confesiones de arrepentidos ex miembros de la CIA que confirman su culpabilidad. (2)    

1.5.- Otras casualidades permanentes

Es posible recordar otros eventos que se fueron sucediendo en los últimos cuarenta años, donde la cercanía entre una problemática que preocupaba seriamente a los grupos de poder en diferentes territorios y las estrategias para revertirlos, contemplaron tanto campañas de esterilización compulsiva como la oportuna aparición de virus que parecían tener la capacidad de afectar duramente a esos territorios o paliar determinados problemas para Estados Unidos y sus socios,

— Crecimiento de la población y esterilizaciones compulsivas en América Latina

En los años sesenta, la explosión cultural de los jóvenes y el fortalecimiento de las manifestaciones de liberación femenina, tuvieron como una de sus expresiones el amor libre. En esos mismos años, la Alianza para el Progreso en América Latina, cuya resultante según estimaciones de un grupo de presidentes latinoamericanos en 1969, fue que por cada dólar invertido los Estados Unidos se habían llevado tres; tuvo un solo aspecto altamente positivo: la difusión masiva de vacunas y sales para diarreas infantiles, que bajaron rápidamente la mortalidad. Hacia fines de esos años y desde comienzos de la década de 1970, en el contexto de la ola sincrónica de dictaduras militares, los Estados Unidos plantearon su preocupación por el incremento de la población en el continente, en tanto la drástica caída de las muertes infantiles no fue acompañada de una disminución de los nacimientos: las culturas tradicionales indicaban el mandato de tener muchos hijos, porque la mitad de ellos posiblemente morirían. Fue entonces cuando se iniciaron en América Latina los planes de esterilización compulsiva, sin conocimiento de los afectados. Una política brutalmente agresiva para los sectores populares, que fuera denunciada en esos años por películas como «Sangre de Cóndor» del boliviano Jorge Sanjinés: la historia relata el drama de una comunidad indígena atendida por médicos norteamericanos de los Cuerpos de Paz, que clandestinamente esterilizaban a las mujeres locales. Esta práctica se reprodujo en otros países de América Latina, como México o Venezuela.

—- Los virus del siglo XXI

A partir de la caída de las Torres Gemelas en 2001 y tras la definición de la estrategia de lanzar guerras contra los países del Eje del Mal, parece que la naturaleza y los animales comenzaron a contagiar a los humanos con nuevos virus -los virus del siglo XXI- en un fenómeno sin precedentes por su reiteración y por la pertinencia de los países donde emergieron; con el detalle que, en general, no tuvieron consecuencias significativas para los países centrales de Occidente. En 2001, China ingresa en la Organización Internacional del Comercio exhibiendo una poderosa e inesperada capacidad exportadora. En noviembre de 2002 se detecta en ese país el virus denominado Sars -síndrome agudo respiratorio grave- causante de neumonías, que solamente afectó a seis países de la región: China continental y Hong Kong concentraron el 80% de las víctimas y tuvo una tasa de mortalidad del 9,5%, principalmente entre el personal de salud: su virulencia decayó sin que fuera necesario elaborar vacunas para combatirlo. Al año siguiente un virus de cepa similar, el Mers, síndrome respiratorio de Medio Oriente, afectó principalmente a Arabia Saudita, sin que se expandiera en forma significativa en otros países del mundo árabe: la cantidad de muertes no llegaría a los 1.000 casos.

En 2009-2010, aparece en México el virus de la Gripe A. Justamente un país cuya población sobrante joven creció exponencialmente desde los años 70´ y presiona sobre las fronteras de Estados Unidos, además de los ya residentes, que significan una alta proporción de los inmigrantes en ese país. Cuenta una amiga mexicana que, al plantearle a unos chicanos de Texas que México debía reclamar los territorios apropiados en la guerra de 1848, le respondieron: «No hace falta manita, ya estamos aquí y somos muchos, solo queda legalizarlo». Si bien la OMS calificó la Gripe A como pandemia y se organizaron campañas masivas de vacunación en todo el mundo, ese virus terminó siendo menos mortífero de lo esperado.

Hacia finales de 2013, se registran en Guinea los primeros casos de una fiebre hemorrágica provocada por el virus del Ébola y desde  allí se fue expandiendo a otros países africanos como Liberia, Sierra Leona, Zaire y Uganda. Supuestamente transmitido por animales salvajes, se contagia de persona a persona y tiene una tasa de mortalidad del 58%, sin que hasta el momento se conozca una cura. La epidemia tuvo su brote más generalizado entre 2014 y 2016; y en 2018 comenzó a afectar duramente a la República Democrática del Congo: un área que se encuentra comprometida en un largo conflicto militar, incentivado por corporaciones mineras a causa de las diputas por el oro y los diamantes, lo que obstaculiza los esfuerzos de tratamiento y prevención. Considerado uno de los brotes más grandes en la historia registrada, estas muertes se suman a los miles de muertes que desde hace más de diez años, agobian al país que fuera la gran esperanza de Patrice Lumumba, Primer Ministro de la República Democrática del Congo y uno de los más destacados líderes de la Revolución del Tercer Mundo, asesinado por sicarios de los servicios secretos belgas y la CIA en 1961.

Es significativo que los virus del siglo XXI atacaran a China y otros países asiáticos; a Arabia Saudita y el Medio Oriente; a México con sus «espaldas mojadas» en el Río Grande; y al continente africano, donde reside una parte mayor de la población descartable; y prácticamente no afectaron a los países centrales de Occidente.

I.6.- Las guerras del Eje del Mal: Afganistán e Irak

Luego del atentado a las Torres Gemelas en septiembre de 2001, a comienzos del 2002 el presidente George W. Bush lanzó la consigna de iniciar guerras en los países considerados en el Eje del Mal; una estrategia continuada por los presidentes que lo sucedieron. Integraban ese Eje, entre otros, Afganistán, Irak, Irán, Libia y Siria. Las estimaciones indican que en la guerra de Afganistán, que en parte afectó a Pakistán, las muertes directas sin contar las otras secuelas, alcanzaron a 1.2 millones de personas. En la guerra de Irak, iniciada en 2003 y fundamentada en armas de extinción masiva que nunca existieron, las muertes directas fueron 2.4 millones, sin considerar las secuelas de mutilados y otros sufrimientos, a lo cual debe sumarse la destrucción y el saqueo de Bagdad y ciudades que detentaban  patrimonios culturales milenarios.

I.7.- Las guerras del Eje del Mal: Libia y Siria

El ataque a Libia en 2011 y el asesinato de Khadaffi, desataron una anarquía que ha destruido ese país, donde la magnitud de las conmociones impide conocer la cantidad de muertes producidas desde entonces en un territorio devastado. También en 2011, Rusia y China firman un acuerdo donde advierten que van a defender a Irán ante cualquier ataque de Occidente, aunque ello signifique iniciar una guerra: es lo que hasta ahora había protegido a los iraníes, antes de que desde un dron asesinaran a su Comandante en Jefe Qasem Soleimani en enero de 2020. También a partir de 2011, según cifras del Banco Mundial, la guerra en Siria ha producido más de un millón de muertes, tres millones de heridos o mutilados y unos doce millones de desplazados de sus hogares, de los cuales cinco millones han huido del país y son considerados en Europa como «nuevos bárbaros». Además de la destrucción de Damasco, con su invalorable riqueza cultural que se remonta milenios hasta los orígenes en esa Mesopotamia entre el Tigris y el Éufrates, asimismo han arrasado con Alepo, considerada, antes de la guerra, «la ciudad más bella y elegante del mundo».    

I.8.- Acciones con efectos boomerang Estos antecedentes de guerras nucleares y guerras convencionales o biológica, que no son los únicos ni mucho menos en la historia de los Estados Unidos -mencionemos el napalm y el Agente Naranja rociados generosamente sobre la población en Vietnam – legitiman la eventual sospecha acerca de que serían capaces de iniciar una guerra biológica, en principio contra China, aunque después se les haya ido de las manos, con imprevistos efectos boomerang sobre los propios Estados Unidos y sus aliados de la NATO. No sería la primera vez que un error de cálculo acerca de sus eventuales consecuencias, tuviera graves impactos en quienes iniciaran las acciones. Entre otros, Osama Bin Laden fue instruido por la CIA, tanto en términos militares como en el financiamiento a través de los paraísos fiscales; y tiempo después cayeron las Torres Gemelas. Las guerras del Eje del Mal generaron millones de refugiados e inmigrantes desesperados, acosando las fronteras de Europa; y el saqueo de Centroamérica, con un duro crecimiento del desempleo y la miseria, alimenta las corrientes de inmigrantes que acosan las fronteras de Estados Unidos. Dados algunos de estos antecedentes, el hecho de que en estos días esté sufriendo las consecuencias de la pandemia, no se considera un factor suficiente para descartar sospechas sobre eventuales iniciativas norteamericanas. 

II.- Causas naturales imprevisibles ¿o se trata de otra cosa?

Salvo que se acepte que los grupos del poder real norteamericano y los políticos e instituciones internacionales que les responden, tengan una especial virtud para la videncia y el sentido de la oportunidad, en los últimos tiempos se han ido sucediendo hechos y declaraciones que parecían anunciar, con una exactitud envidiable, la posibilidad de una pandemia de coronavirus, que justamente podría solucionar algunas de sus preocupaciones. Un factor adicional para despertar sospechas.

II.1.- Globalización neoliberal y población descartable

Entre otras preocupaciones, en los últimos treinta años la globalización neoliberal, articulada con una reconversión tecnológica salvaje expulsora de trabajo humano, generó un crecimiento exponencial del desempleo y la pobreza, cuya contrapartida fue el crecimiento también exponencial de la concentración y polarización de la riqueza. El 60% de la población mundial -unos 4.500 millones de personas, equivalentes a tres veces la población total de América desde Canadá a Tierra del Fuego- es considerada por los grupos de poder dominantes, una población sobrante absoluta: no les sirven como mano de obra barata, al ser reemplazada por tecnologías; ni como consumidores por su niveles de pobreza e indigencia. Es lo que el Papa Francisco denuncia como «descartables»: principalmente los ancianos y los jóvenes. Muchos jóvenes descartables se resisten a ese destino y buscan posibilidades de vida tratando de ingresar en los países europeos o en Estados Unidos, amenazando sus fronteras: un gran problema a solucionar.

Durante las primeras etapas, en los países centrales de Occidente y en la mayoría de los periféricos, el virus afectó principalmente a las clases medias y acomodadas, que son quienes viajan por negocios o turismo. No obstante, sus impactos tienden a agravarse dramáticamente al afectar a los sectores más empobrecidos, especialmente en África y América Latina. En nuestros países, las condiciones de hacinamiento y salubridad en villas y favelas, hacen prácticamente inviable el aislamiento social y favorecen el contagio masivo. Tal vez no sea una casualidad permanente, que la displicencia del presidente Bolsonaro de Brasil, haya permitido el crecimiento de los infectados: finalmente el coronavirus ingresó en La Ciudad de Dios, la mayor favela de Río de Janeiro.

II.2.- Los ancianos viven demasiado

En cuanto a los ancianos, siendo directora del Fondo Monetario Internacional, en declaraciones publicadas por el diario El País en 2012, cuando el organismo auxilió a España, Christine Lagard advirtió que «los ancianos viven demasiado y eso pone en riesgo a la economía global». Ante lo cual no dudó en afirmar: «tenemos que hacer algo, ¡y ya!». Sus economistas proponen un recorte de prestaciones, junto a un aumento de la edad jubilatoria y de las cotizaciones; pero ante las resistencias que generan los planes de ajuste previsonal, pueden pensarse otras alternativas. Todo indica que el coronavirus es especialmente peligroso para la población de riesgo conformada por los mayores de 65 años: esos que al vivir demasiado ponen en riesgo la economía mundial (3)

II.3.- Antecedentes en la manipulación genética de coronavirus

El 20 de Noviembre de 2018, los científicos Erika Bikerton, Sarah Keep y Paul Britton, del The Pirbrigth Institute de Gran Bretaña, asentaron una patente en Estados Unidos: United States Patent, Bickerton et al. Patente Nº US10.130.701 B2.

En el Abstract o descripción correspondiente, señalan: » La presente invención proporciona un coronavirus atenuado en vivo que comprende un gen de replicase variante que codifica poliproteínas que comprenden una mutación en una o más proteínas no estructurales. El coronavirus puede utilizarse como una vacuna para tratar y/o prevenir una enfermedad como la bronquitis infecciosa» .

«La bronquitis infecciosa… es una enfermedad respiratoria aguda y altamente contagiosa … que causa pérdidas económicas significativas. La enfermedad se caracteriza por signos respiratorios que incluyen jadeo, tos, estornudos, estertores traqueales y secreción nasal… puede ocurrir dificultad respiratoria severa…»

Los mismos investigadores, que trabajan principalmente sobre coronavirus en porcinos, caninos, ratas, aves y otros animales, ya habían asentado tres patentes anteriores con variaciones de este virus: el 23 de Julio de 2015 (Patente 15-328-179); el 28 de Junio de 2016 (Patente WO 2016/012793); y el 23 de Junio de 2017 (Patente PCTGB 2015/052124). Todas ellas por el Pirbright Institute en la oficina de patentes de Estados Unidos United States Patent. 

En estas investigaciones anteriores, señalan que existen distintos tipos de coronavirus -los Alpha, los Beta y los Gamma, cada uno de ellos con sub-variedades- que afectan tanto a animales como a humanos. Al respecto, se indica que: «Los coronavirus infectan principalmente el tracto respiratorio superior o gastrointestinal de mamíferos y aves. De cinco a seis cepas diferentes conocidas de coronavirus infectan a los humanos…»

Aclaran además que «La presente invención proporciona un coronavirus que comprende un gen replicasa variante que, cuando se expresa en el coronavirus, hace que el virus tenga una patogenicidad reducida en comparación con un coronavirus correspondiente que comprende el gen replicasa de tipo salvaje» (el que portan animales) .

La manipulación y atenuación de virus de todo tipo, es un procedimiento estándar que se utiliza para inmunizar contra el virus «salvaje» imitando una infección pero sin letalidad en el cuerpo. Mencionamos estas patentes a fin de dar cuenta de una larga trayectoria en la manipulación del coronavirus en distintas cepas; y si bien en todas las patentes los investigadores proponen como resultante una vacuna destinada en principio a aves y animales, es sabido que la lógica de las vacunas es inocular una ínfima partícula del virus para producir los anticuerpos correspondientes; mientras el virus provoca la enfermedad.

Si bien estas patentes señalan antecedentes en la manipulación genética de coronavirus, existe una marcada distancia con el Covid-19, uno de cuyos rasgos más significativos es la altísima transmisibilidad entre humanos. En tal sentido, si se tratara de una enfermedad zoonótica -es decir, surgida naturalmente de origen animal, como afirman las posiciones que señalan su origen en el mercado de Wuhan- se requeriría un gran salto evolutivo del virus, para lograr esa potente capacidad de contagio dentro de una especie que no es su huésped natural. Una mutación de tal magnitud, permite abonar las sospechas de su origen en un laboratorio.

Al respecto, es pertinente señalar que ya en 2013, la Fundación Bill y Melinda Gates donó 189.000 dólares al instituto inglés Pirbright, para que investigara sobre pestes originadas de pequeños animales rumiantes y maneras de detenerlas, incluidas vacunas. Como resultante de estas investigaciones, el Instituto registró las patentes de coronavirus en 2015, 2016, 2017 y otra cepa aprobada en 2018.(4) 

II.4.-Estados Unidos: clausura del Laboratorio de Fort Detrick y neumonías graves sin diagnóstico.

En agosto de 2019 fue clausurado abruptamente el laboratorio de Fort Detrick, ubicado en la localidad de Frederick en el estado de Maryland, por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades: CDC por sus siglas en inglés. Desde se creación en 1943 y hasta entonces, este laboratorio era el principal centro del programa de armas biológicas del Comando Médico del Ejército de los Estados Unidos. En sus instalaciones se investigaban materiales infecciosos mortales, como el virus del ébola, el de la viruela y otros; y los medios informaron que el cierre respondía a cuestiones de seguridad, debido a la ausencia de salvaguardas contra fugas de patógenos. Se determinó además, que el laboratorio no había establecido sistemas suficientemente capaces de descontaminar las aguas residuales para los trabajadores en los laboratorios; y por estas razones, los CDC emitieron una orden completa de «cese y desistimiento» a las fuerzas armadas.

En ese mismo agosto, una neumonóloga informa acerca de un paciente de 25 años con un cuadro pulmonar grave. Al realizar consultas con otros médicos, se entera que en distintos hospitales estatales se registraron más de veinte casos de enfermos con características similares; y un adolescente en Nueva York debió ser asistido con un respirador artificial. Dos semanas más tarde, murió una mujer joven con los mismos síntomas en el estado de Illinois. Las descripciones se reiteran, señalando que los enfermos presentan una enfermedad misteriosa y aseguran que el brote se está convirtiendo en una epidemia: los pacientes, en su mayoría adolescentes o jóvenes y sanos en otros aspectos, muestran dificultades graves para respirar, después de haber sufrido fiebre, vómitos y cansancio durante varios días. Muchos de ellos debieron ser internados en las unidades de cuidados intensivos o se les han colocado respiradores durante semanas; y en el mes de octubre de 2019 ocurrieron tres muertes. El CDC-Centro de Control y Previsión de Enfermedades reportó un brote de neumonía aguda; y si bien no hubo un diagnóstico para estos casos, se los vinculó con la utilización de cigarrillos electrónicos.

Sin adelantarnos demasiado, vale mencionar que el 22 de marzo de 2020, el periódico oficial del Partido Comunista de China  People’s Daily señalaba: «Reina gran incertidumbre acerca de las investigaciones realizadas por el Laboratorio Microbiano del Ejército de Estados Unidos Fort Detrick, respecto a la propagación del coronavirus, denominado Covid-19. Esto ha llevado a pedir una aclaración de sus actividades». Además, anuncia que el 10 de marzo había enviado  una petición en el sitio web de la Casa Blanca, solicitando al gobierno norteamericano que revelase el verdadero motivo detrás del cierre de Fort Detrick y aclarase si el laboratorio en cuestión era la unidad de investigación del Covid-19. Hasta el momento, esta solicitud no ha tenido respuesta. (5)

II.5.- El «Evento 201» y los dotes de videncia de los grupos de poder

El 18 de Octubre de 2019, la Fundación Bill y Melinda Gates, el Foro Económico Mundial, la CIA, la agencia Bloomberg y el Center for Health Security de la Universidad Johns Hopkins, patrocinaron en Nueva York el «Evento 201».

Este Evento consistió en un simulacro de pandemia, causada por un nuevo coronavirus zoonótico transmitido de murciélagos a cerdos y a personas, que eventualmente se vuelve eficientemente transmisible de persona a persona, lo que lleva a una pandemia severa. Tal  amenaza, planteaba la necesidad de definir alianzas y cursos de acción ante consecuencias económicas y sociales en gran escala, incluyendo la simulación de un colapso del mercado de valores. Se estimaba que la pandemia sería la causa de una pérdida económica anual del 0,7% del PIB mundial, unos 570.000 millones de dólares. Participaron 130 invitados en representación de bancos, grupos financieros, laboratorios, corporaciones tecnológicas, medios de comunicación y similares-el núcleo del poder real estadounidense- para debatir la necesidad de establecer líneas comunes de acción ante situaciones de alta peligrosidad.

El 7 de Enero de 2020, cuando el Coronavirus comenzaba a expandirse aceleradamente, los promotores del «Evento 201» declararon que lo suyo no fue una predicción.

Pero este Evento ocurrió un mes y medio antes del estallido de la epidemia en Wuhan: una típica casualidad permanente. Por lo demás, entre los convocante figuraban la Universidad Johns Hopkins y la CIA, cuyos antecedentes en ataques biológicos se remontan -comprobado por la justicia norteamericana- al menos hacia 1945-1946 en Guatemala. Por su parte, en lo referido a la capacidad de videncia de Bill Gates, ya desde 2015 en una muy difundida conferencia en la ciudad de Vancouver, Canadá, anuncia la necesidad de preparase para un ataque de virus, advirtiendo que la característica de tal virus podría ser que, en los inicios del contagio, los transmisores no se sientan mal y decidan ir a un mercado o viajar en avión. La fuente del virus podría ser una epidemia natural como el Ébola o provenir del bioterrorismo: por estas razones, consideraba que había muchos factores que «podrían hacerlo todo mucho peor». 

La pandemia puede ser un gran beneficio financiero para los cinco grandes productores de vacunas: GlaxoSmithKline, Novartis, Merck & Co., Sanofi y Pfizer, que controlan el 85% del mercado de vacunas en Occidente. A su vez, integran la Coalición para las Innovaciones en la Preparación Epidémica fundado en Davos en 2017 por la Fundación Bill y Melinda Gates, la británica Wellcome Trust y el Foro Económico Mundial, con el objetivo de garantizar la elaboración de medicamentos y vacunas ante eventuales epidemias o pandemias. (6)

II.6.- Guerra comercial y disputa por inteligencia artificial y tecnología 5G

Una de las áreas centrales de la disputa hegemónica de Estados Unidos frente a China, se centra en el campo de la inteligencia artificial y las tecnologías de quinta generación 5G, donde los chinos han alcanzado una marcada ventaja. Esta situación alimentaría la decisión de Donald Trump de declarar una guerra comercial, que en un principio se tradujo en el aumento de aranceles para una parte sustancial de los productos exportados por China: el principal objetivo era obligar a las empresas norteamericanas radicadas en China a relocalizarse en Estados Unidos. La política estaba orientada a revertir una situación por la cual el 55% de las importaciones de Estados Unidos desde China, correspondía a la producción de empresas norteamericanas instaladas en ese país. En 2018, Estados Unidos importó bienes y servicios chinos por 540.000 millones de dólares, mientras sus exportaciones a China solo alcanzaron a 120.000 millones de dólares.

Además del déficit permanente de la balanza comercial y de pagos, que comenzaba a pesar duramente en la economía norteamericana, la radicación de empresas en China en el marco de las globalización neoliberal, tuvo como consecuencia en Estados Unidos un incremento del desempleo, el descenso del nivel promedio de vida y la transformación de antiguos centros industriales dinámicos en áreas fantasmas. Desde 2017, las políticas proteccionistas de Trump produjeron importantes resultados, tanto en términos económicos como sociales, demostrando que la globalización neoliberal había fracasado rotundamente, como lo demostraban los problemas en Francia, Inglaterra o Italia en Europa y también Colombia, Perú, Ecuador, Chile o Argentina en América Latina.

No obstante, la clave de la disputa se centraba en el campo de la inteligencia artificial. En ese marco, un paso de gran riesgo y audacia fue la detención en Canadá el 7 de diciembre de 2018 y a pedido de Estados Unidos, de Wanzhou Meng, directora financiera de Huawei, la mayor empresa tecnológica china y la más avanzada en la implementación de la tecnología 5G. Un detalle adicional es que se trataba de la hija del fundador de la empresa. Fue acusada de conspiración y fraude, por malversar la relación entre Huawei y la empresa Sykom, en tanto Trump afirmaba que esta última era subsidiaria y fue utilizada entre 2009 y 2014 para hacer negocios con Irán, violando el embargo y las sanciones impuestos por Estados Unidos y la Unión Europea.

Esa detención significó un duro golpe para la producción china de instrumental tecnológico  de avanzada, dado que Huawei es la empresa líder en este campo; y también un grave deterioro de su imagen, debido a las acusaciones de robo de tecnologías, que redundaron en  los intentos de prohibir la distribución de los productos Huawei en Estados Unidos, Europa y América Latina. (7)

II.7.- China amenaza con frenar sus exportaciones de tierras raras a Estados Unidos

Ante la continuidad de esta guerra comercial durante los siguientes meses, en mayo de 2019 China manifestó su intención de dejar de exportar tierras raras a Estados Unidos. Las tierras raras abarcan 17 elementos químicos estratégicos, que son indispensables para la producción de automóviles, computadoras, teléfonos inteligentes, aeronaves e incluso varias líneas de producción de armamentos, incluyendo misiles. China maneja más del 90% del mercado mundial de tierras raras, que Estados Unidos debe importar desde ese país en un 80%. El cierre de tales exportaciones significaría una situación rayana en la catástrofe para la economía norteamericana, en tanto llevaría a la paralización de áreas productivas estratégicas ante la carencia de un insumo indispensable, incluyendo el sector militar y espacial.   

Luego de unos meses de tensión, el 31 de diciembre de 2019Donald Trump anunció que el 15 de enero se firmaría la fase 1 del acuerdo entre Estados Unidos y China, para dar fin a la guerra comercial. Sin duda, este acuerdo significaba una dura derrota a la prepotencia de Donlald Trump; y es difícil imaginar que los grupos económico-financieros y el presidente norteamericano aceptaran dócilmente esa derrota. Diciembre 2019 y enero 2020, son fechas a tener en cuenta como parte de las casualidades permanentes. (8)

II.8.- Aparece el coronavirus en el mercado de mariscos de Wuhan

El 1 de diciembre de 2019, un mes y medio después del «Evento 201»; y cuando en Estados Unidos se estaba evaluando la necesidad de terminar con la guerra comercial, ante la amenaza china de cerrar sus exportaciones de tierras raras, se identificó por primera vez en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei en la China central, a un grupo de personas con neumonía de causa desconocida, vinculada principalmente a trabajadores del mercado mayorista de mariscos de esa ciudad.

Si bien hubo un marcado silencio y una importante tardanza en tomar las primeras medidas, el 31 de diciembre China advertía a la Organización Mundial de la Salud acerca de la aparición en la ciudad de Wuhan de una serie de casos de neumonía de origen desconocido. Ese mismo día, el presidente Trump anunciaba que estaba dispuesto a firmar un acuerdo con China para dar fin a la guerra comercial y la fecha fijada era el 15 de enero.

El 1 de enero se produjo el cierre del mercado de mariscos; el 7 de enero las autoridades chinas informan que han identificado al nuevo coronavirus: pasarían unas semanas hasta que recibiera su nombre oficial Covid-19. El 11 de enero China confirma la primera muerte por el virus; y el 13 de enero la OMS da a conocer que en Tailandia se registró el primer caso fuera de China: una mujer que regresaba de un viaje de turismo en Wuhan. Las fechas coincidían con los preparativos del Año Nuevo Chino o «Festival de Primavera», que es el evento más importante del país. El año nuevo caía el viernes 24 de enero de 2020 y el festival se extendería desde 25 de enero hasta el 8 de febrero, aproximadamente 15 días en total, comenzando el Año de la Rata. Durante este período se produce la mayor migración humana del planeta, el «movimiento de primavera» con millones de personas viajando a sus lugares de origen para celebrar las fiestas con sus familias. Condiciones ideales para una propagación masiva del virus en China; y otra manifestación de casualidades permanentes. 

Ante la amenaza de un crecimiento exponencial de esa neumonía desconocida, se suspenden las festividades del Año Nuevo y el 20 de enero se declara una cuarentena que iba a afectar a 60 millones de personas en la ciudad de Wuhan y en la provincia de Hubei; lo cual permitió neutralizar en gran parte la difusión del virus en todo el país. Por entonces, los medios de Occidente daban cuenta de la ingesta de murciélagos y animales salvajes, que se mataban en el mercado a solicitud del comprador, porque también se aprovecha la sangre como alimento adicional, otorgando verosimilitud a esas versiones del contagio, además de habilitar incidentes de xenofobia y racismo contra ciudadanos chinos y de otros países del este y sudeste asiático. Posiblemente, desde las grandes hambrunas a causa del fracaso del Gran Salto Adelante promovido por Mao a fines de la década de 1950, en las que murieron millones de chinos, se inició la costumbre popular de alimentarse con «todo bicho que camina o vuela». Una costumbre que en general nos produce una sensación de rechazo; seguramente similar a la de los hindúes al saber que nosotros comemos las vacas.

En contraste con tales costumbres alimenticias, la ciudad de Wuham es uno de los tres principales centros de la economía nacional y cuenta con cuatro parques de desarrollo científico-tecnológico, más de 350 institutos de investigación y 1.656 empresas de alta tecnología. Además tienen sede en Wuhan numerosos institutos de educación superior de calidad, incluida la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong y la Universidad de Wuhan, que ocupó el tercer lugar de importancia a nivel nacional en 2017: al finalizar ese año, China registraba un total de 200 millones de graduados universitarios en todo el país; y cada año se gradúan unos 6.5 millones. Esto significa que en dos décadas más, va a tener una cifra de graduados universitarios igual al total de la población norteamericana, incluyendo negros, latinos e indocumentados. (9)

II.9.- El fin de la guerra comercial y la derrota de Estados Unidos

En ese contexto, mientras los medios de comunicación de Occidente daban cuenta de las amenazas que significaba el nuevo virus -incluyendo profusa información sobre sopas de murciélagos y similares- el 15 de enero de 2020, el presidente Donald Trump y el vicepresidente de China enviado por el presidente Xi Jinping -que se dio el lujo de no concurrir- firmaban el acuerdo que iba a poner fin a la guerra comercial: una dura derrota para la soberbia de Estados Unidos, casi una rendición incondicional, que pasaría bastante desapercibida en los medios de comunicación. ¿Puede suponerse que, como compensación a esa derrota, la guerra comercial estaba siendo silenciosamente reemplazada por otro tipo de guerra?

La Guerra Biológica es el uso de organismos vivos o patógenos -bacterias, virus u otros organismos- adaptados genéticamente para causar enfermedades en humanos, animales o plantas, con el fin de aniquilar o producir el mayor daño en el enemigo. ¿Es tan imposible imaginar que, dadas su torpeza y prepotencia, el presidente Donald Trump y su Secretario de Estado Mike Pompeo fueran capaces de hacerlo, contando con el respaldo del poder real norteamericano y reivindicando una larga tradición nacional? (10)

II.10.- La epidemia de coronavirus se transforma en pandemia a nivel mundial

No se sabe si la pandemia prevista por el «Evento 201» se refería a uno de sus significados -enfermedad epidémica que se extiende a muchos países- o al otro significado: epidemia que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región. En este último caso, el Año Nuevo chino, cuando se produce «la mayor migración humana del planeta» a lo largo de su territorio, era una fecha ideal. No obstante, si se pretendía que la pandemia quedara restringida a China, no se tuvo en cuenta que una parte significativa de la inmensa población de ese país, tiene una intensa actividad internacional por razones económicas, comerciales, educativas o tecnológicas; y además practica un turismo masivo.  

El 13 de enero la OMS informó sobre el primer caso de coronavirus fuera de China y el 20 de enero, Corea del Sur confirmó la noticia de su propio primer caso: cuando a finales de 2019 estalló la epidemia en el norte de China, era previsible que los países vecinos serían los primeros donde el nuevo virus se propagaría. El sistema de salud surcoreano detectó el origen de la epidemia en la ciudad de Daegu, donde se han presentado el 75% de los contagios. Este país estaba especialmente preparado para afrontar la nueva epidemia, ya que el año anterior había tenido que combatir al Mers, el síndrome respiratorio de Medio Oriente, que había llegado lentamente desde Arabia Saudita.

A partir de entonces, el virus comienza a expandirse rápidamente por el mundo, transmitido principalmente por los viajes de avión o el turismo en cruceros trasatlánticos. Es por ello que en un principio afectó en especial a los centros urbanos y a las clases medias y acomodadas, que son las que viajan por el mundo o están en contacto con los viajeros; pero la tragedia tiende a agravarse cuando comienza a afectar a los sectores más pobres de las distintas sociedades. Sin desconocer los impactos altamente negativos de la crisis climática, la deforestación y las agresiones a los ecosistemas, así como la cría de aves y animales en hacinamiento, que pueden dar lugar al contagio a humanos de virus y bacterias, como señalamos anteriormente, de acuerdo con la opinión de biólogos una de las características más significativas del Covid-19 es la altísima transmisibilidad entre humanos; y la magnitud del salto evolutivo requerido para alcanzar esa potente capacidad de contagio, permite fundamentar las sospechas acerca de su origen en la manipulación genética de un laboratorio.

El 27 de enero se presentó el primer caso en Alemania: el paciente cero fue un joven contagiado por una ciudadana china, visitante de la región de Baviera que no había presentado ningún síntoma durante su estadía en el país. En Italia los primeros casos de contagio se detectaron el 31 de enero, cuando dos turistas chinos en Roma dieron positivo. Una semana después, un italiano procedente de la ciudad de Wuhan, fue hospitalizado con la enfermedad; y recién el 21 de febrero se confirmaron 16 casos en Lombardía, donde se registraba una numerosa afluencia de turistas, incluyendo ciudadanos chinos. Al día siguiente, los casos casi se habían cuadruplicado y se informan las primeras muertes. A partir de entonces la epidemia creció exponencialmente, produciendo una de las situaciones más trágicas del mundo hasta el momento. Por su parte, también en España se confirmó el primer caso el 31 de enero: un ciudadano alemán que se encontraba de vacaciones y había estado en contacto con un positivo en Alemania; y se produce en Europa un lento crecimiento, que se acelera hacia fines de febrero, principalmente debido a contagios provenientes de turistas infectados por la epidemia en el norte de Italia.   

El 19 de febrero Irán informó sobre sus primeros casos en la ciudad de Qom, un bastión de los clérigos chiitas, donde se realizan numerosos seminarios a los que concurren estudiantes chinos y está situada en la ruta de un proyecto de tren de alta velocidad que construye una compañía china. Se estima que el paciente cero sería un ingeniero iraní que había viajado a China; y los masivos festejos del aniversario del triunfo de la Revolución Islámica el 11 de febrero,  favorecieron la expansión acelerada del virus en todo el país. El 26 de febrero la epidemia llega también a América Latina, con un primer caso en Brasil; y el 7 de marzo, Argentina registra la primera muerte por Covid-19 en la región. En los días siguientes, con mayor o menor virulencia, los casos se incrementan por todo el continente; y esa mayor o menor virulencia según los países, va a depender de las respectivas medidas preventivas en cada uno de ellos. El 27 de febrero, el virus ingresa por primera vez en Nigeria, el país más poblado del África subsahariana; y la región más dramáticamente amenazada, por sus niveles de pobreza e indigencia y la precariedad de la mayoría de sus sistemas de salud.  

El 29 de febrero muere en Washington la persona a la cual se le había diagnosticado el primer caso de coronavirus en Estados Unidos el 21 de enero, aunque se desconocen los detalles acerca de la situación de su contagio. Hasta entonces se habían certificado 59 casos en todo el país, tres de ellos de personas evacuadas de la ciudad china de Wuhan. Ante la opción entre la salud y la economía, la decisión del presidente Donald Trump en favor de esta última, habilitó una dramática expansión del virus y un mes después, el 30 de marzo, se habían registrado 160.000 positivos y 2.856 muertes, de acuerdo con los informes de la Universidad Johns Hopkins y los casos seguían creciendo dramáticamente. Con mayor o menor intensidad, el virus se expandió en términos exponenciales por todo el mundo; y el 11 de Marzo de 2020, el director general de laOrganización Mundial de la Salud Tedros Adhanom Ghebreyesus, declara que el Covid-19 pasa de ser una epidemia a una pandemia. (11)

II.11.- Intencionalmente o no, el virus procede de Estados Unidos

En la evaluación de hipótesis acerca del origen del Coronavirus, no es posible ignorar el problema de salubridad de los mercados populares de venta de animales salvajes, el silenciamiento característico del régimen chino, ni las denuncias que comenzaron a enfurecer a la población al conocerse detalles acerca de cómo el Partido Comunista silenció a los médicos que habían advertido sobre el peligroso brote, que recordaba al del Sars en 2002. Una indignación agravada al anunciarse la muerte del médico Li Wenliang, quien había enviado un aviso por chat a sus colegas el 30 de diciembre; y pocos días después la policía le hizo firmar un compromiso para que dejara de “hacer comentarios que perturbaban el orden público”. El 6 de febrero, Li Wenliang murió infectado por el Covid-19; y con el correr de los días comenzaron a difundirse informaciones que permiten plantear una hipótesis alternativa a la causa supuestamente ligada con la sopa de murciélagos.

El 18 de octubre de 2019 China inauguró los «Juegos Olímpicos Mundiales Militares 2019» en la ciudad de Wuhan, con una ceremonia deslumbrante que mostró la antigua civilización de la nación y una oferta de amistad al mundo; y allí concurrieron numerosos representantes de Estados Unidos. Se trataba de un festejo muy especial, en tanto ese mes se cumplía el 70º aniversario de la fundación de la República Popular China. Ese mismo día, en Estados Unidos se iniciaba el «Evento 201″; y al mes y medio de haber finalizado los Juegos, en el mercado de Wuhan se detecta el primer caso de Coronavirus el 1 de diciembre. En realidad, el contagio habría sido más cercano en el tiempo: según una investigación de la cadena de televisión norteamericana NBC News, que tuvo acceso a documentos confidenciales y fue difundida en abril, el sistema sanitario de Wuhan ya estaba colapsado desde noviembre de 2019. Paradójicamente, esta denuncia confirmaría que la difusión del virus se produjo en forma inmediata y acelerada a partir de los Juegos y permite dar cuenta de lo ocurrido en ese mes y medio anterior al caso del mercado con sus murciélagos.

Luego de tres meses de silencio acerca del origen del nuevo virus y como respuesta a la declaración de pandemia de la OMS del 11 de marzo, al día siguiente el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, publicó un tweet con más de 300.000 seguidores. Además de afirmar que sería el ejército de Estados Unidos el que habría llevado el nuevo coronavirus a China y que su origen no era la ciudad de Wuhan como se pensaba, adjuntó un contundente video de Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades -el CDC que en agosto había clausurado abruptamente el laboratorio de Fort Detrick- dirigiéndose a un comité del Congreso de Estados Unidos. En el video, Robert Redfield afirma que algunas muertes por influenza en Estados Unidos se identificaron más tarde como casos de Covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

También por tweet, Zhao fue más contundente: «¿Cuándo se registró el paciente cero en Estados Unidos? ¿Cuántas personas hay infectadas? ¿Cuáles son los nombres de los hospitales? Podría haber sido el ejército estadounidense quien trajo la epidemia a Wuhan. ¡Sean transparentes! ¡Hagan pública la fecha! Estados Unidos nos debe una explicación». Por su parte, a finales de febrero el respetado científico y asesor médico jefe de China, Zhong Nanshan, declaró ante varios periodistas y la agencia AFP, que «la epidemia apareció por primera vez en China, pero no necesariamente se originó en el país». Sin alegar intencionalidad, se afirma que la pandemia se habría desplegado debido a la incapacidad de los Estados Unidos, ahora bien documentada, para probar y verificar las diferencias del Covid-19 en comparación con los casos de gripe registrados desde agosto en ese país.

La Organización Mundial de la Salud declara que, pese a que el recorrido exacto que hizo el virus hasta saltar a los humanos aún no está claro, el Sars-Covid-19 no era conocido antes del brote que comenzó en Wuhan, China, en diciembre de 2019. Al mismo tiempo, recomienda no vincular un virus con una zona en particular o grupo, para evitar estigmatizar a un colectivo. En contraste, con su característica soberbia agresiva, el presidente Donald Trump declaraba en sus tweet: «En lugar de meterme en una polémica, lo llamaré usando el país de donde viene» y despectivamente agrega: «No aprecié el hecho de que China estuviera diciendo que nuestros militares se los pasaron. Nuestros militares no se lo pasaron a nadie», dando por sentado que el virus venía de China. A su vez, el Secretario de Estado, Mike Pompeo, en repetidas ocasiones se refirió al Sars-Covid-19 como el «coronavirus chino» o el «virus de Wuhan». Ante estas reiteradas declaraciones, con paciencia oriental y antes de tomar la iniciativa, las autoridades chinas siguieron las enseñanzas de «El Arte de la Guerra» de Sun Tzu, el mítico estratega chino del siglo Va.C:»Cuando se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente, es señal de que el enemigo se va a retirar». En vez de preocuparse por las agresiones, esperaron a que Estados Unidos retrocediera en su prepotencia.

El 26 de marzo, con un énfasis más preciso, el periódico estatal chino Global Times, publica que sus expertos exigen a Washington que haga pública la información de los atletas militares estadounidenses que en octubre de 2019 asistieron a los Juegos Olímpicos  Militares en Wuhan, para poner fin a la conjetura sobre el origen del patógeno. El informe se publicó después de que el periodista estadounidense George Webb, afirmara que el atleta militar estadounidense Maatje Benassi, un piloto diplomático y ciclista que estuvo en Wuhan para la competencia de una carrera de 50 millas en los Juegos Olímpicos Militares, podría haber sido el paciente cero de Covid-19 en Wuhan. Al respecto, el profesor de la Universidad de Asuntos Exteriores de China en Beijing, Li Haidong, precisó al Global Times que el gobierno de Estados Unidos debe responder a la controversia y publicar la información relevante sobre el atleta militar y su estado de salud, para despejar dudas públicas y ayudar a los estudios científicos sobre el origen del virus

Por su parte dos epidemiólogos, uno japonés y el otro taiwanés, han determinado que el nuevo coronavirus seguramente se originó en Estados Unidos, en tanto ese país es el único que tiene los cinco tipos de coronavirus en las categorías Alpha, Beta y Gamma, de los cuales todos los demás deben haber descendido. Wuhan en China tiene solo uno de esos tipos, lo que daría la analogía con una especie de «rama» que no puede existir por sí misma, sino que debe haber crecido de un «árbol». Indican además, que las neumonías pulmonares y similares que se produjeron en agosto de 2019 en Estados Unidos, fueron atribuidos a los cigarrillos electrónicos, pero muy probablemente se debieron al Coronavirus. En el mismo sentido, destacan que en septiembre de 2019 hubo ciudadanos japoneses infectados en Hawai, que nunca habían estado en China: es decir, ocurrieron en suelo estadounidense mucho antes del brote de Wuhan, pero poco después del cierre de Fort Detrick. Agregaron finalmente que cinco atletas «extranjeros» y otro personal que había concurrido a los Juegos Olímpicos Militares, fueron hospitalizados en Wuhan por una infección indeterminada.

Mientras el periodista norteamericanoGeorge Webb citó al laboratorio Fort Detrick, crecieron las sospechas que Estados Unidos pudo haber producido el coronavirus en sus laboratorios secretos; y en el mismo sentido el profesor Li Haidong afirma que identificar el origen ayudará a desarrollar una terapia efectiva en la enfermedad. En consecuencia, plantea que Estados Unidos debería proporcionar información cierta sobre los miembros de la delegación para apoyar la investigación relacionada. A su vez, luego de un largo silencio, el 29 de marzo un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia declaró a la agencia oficial de noticias Tass, que es preciso abordar una investigación profunda; y condena el tono acusador de Washington en los comentarios contra China.

Sin mencionar explícitamente la posibilidad de que el nuevo coronavirus sea un arma biológica, el primer vicepresidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja del Parlamento de Rusia, Dmitri Novikov, anunciaba: “No es ningún secreto que varios países hayan desarrollado armas biológicas”. Rusia tiene acuerdos de intercambio de inteligencia altamente privilegiados con China: el Kremlin es el único interlocutor con el que la oficina del presidente Xi Jinping mantiene un sistema institucionalizado de intercambio de información vital y coordinación. Por su parte, Estados Unidos no ha dado hasta el momento ningún paso serio para refutar la acusación china; y en su lugar continúa con intentos distractivos o de encubrimiento por parte de distintos voceros y de los principales medios amigos.

Si bien desde la aparición de ese virus desconocido los líderes chinos evaluaron que estaban siendo atacados por una guerra biológica, su decisión fue considerar que, tanto si se trataba de una guerra biológica real o no, la magnitud de la amenaza del coronavirus era equivalente a una guerra. Por eso definieron a su propia estrategia como una «guerra popular», que demandaba la participación masiva y disciplinada del conjunto de la población: entre otras acciones, una cuarentena que debían cumplir rigurosamente 60 millones de personas. En tal sentido, los líderes chinos se inspiraron una vez más en Sun Tzu:»Un ejército no tiene formación constante, lo mismo que el agua no tiene forma constante: se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo».

Al cumplirse cuatro meses desde ese 1 de diciembre en que se detecta el primer caso en Wuhan, mientras el gobierno de Estados Unidos reitera, cada vez con menor credibilidad, que el nuevo coronavirus es “made in China”, los científicos de distintos países del mundo, incluidos los estadounidenses, siguen sin encontrar pruebas sólidas acerca del origen de la pandemia. Parte de los expertos opinan que es poco probable que alguien haya utilizado el coronavirus como arma biológica, pero no se descarta que durante una investigación el virus podría haber «escapado». En contraste, cada vez son más los que consideran  que el Covid-19 es un arma biológica de Estados Unidos para dañar a China. E incluso puede tener objetivos de más amplio alcance a nivel mundial, sobre poblaciones ancianas y descartables en general. (12)

II.13.- El Coronavirus agrava el fracaso de la globalización neoliberal en el Occidente central

Hasta el 2 de abril de 2020, las cifras de la Covid-19 eran aterradoras:  se había expandido a 190 países, causado la muerte de unas 50.000 mil personas e infectado a más de 1.000.000 y los casos continuaban creciendo dramáticamente. Todo indica que tiende a gravarse en los países del sector occidental, centrales y periféricos, mientras un tercio de la población mundial se encuentra en cuarentena, al tiempo que se cierran las fronteras y las economías se detienen. Luego de tres meses críticos, en China, Japón, Corea del Sur y otras naciones de Asia -excepto India y Pakistán, que están recibiendo ayuda desde China- prácticamente se han superado las etapas críticas y comienzan a retornar a la normalidad. Los sistemas sanitarios de cobertura universal o casi universal con los que cuentan, lograron controlar la expansión de la epidemia y atender a la población enferma. 

En contraste, la pandemia llega a las principales naciones europeas cuando las evidencias del fracaso de la globalización neoliberal se venían sucediendo bajo distintas formas, principalmente en Inglaterra, Francia, Italia y España. Siguiendo el impulso inicial de la primer ministra Margaret Thatcher en Gran Bretaña en 1979 y las políticas neoliberales que a principios de la década del ochenta impusiera Ronald Reagan en Estados Unidos, poco después fueron emulados en Europa por gobiernos socialdemócratas, conservadores o liberales, como Tony Blair en el Reino Unido, Gerard Schröder en Alemania, Zapatero o Rajoy en España y desde Berlusconi a Salvini en Italia.  Después de cuarenta años de eufórica globalización neoliberal, a partir de la crisis financiera del 2008 las políticas de ajuste se reforzaron sin pudor: uno de los sectores más golpeados por las duras medidas de austeridad, fue precisamente la salud pública. A modo de ejemplo, tomaremos algunos casos europeos. (13)

Inglaterra

Entre los países que en Europa enfrentan la pandemia, tal vez el Reino Unido sea el más llamativo. El 10 de marzo, al detectarse los primeros casos, el asesor científico del gobierno británico consideraba que el 60% de la población de 65 millones de habitantes, tendría que contraer el coronavirus para que la sociedad se «inmunice grupalmente» frente a futuros brotes. Con este respaldo, el primer ministro Boris Johnson se dirigió a su pueblo con cara compungida y declaró: «Debo estar a la altura de ustedes. Muchas familias van a perder seres queridos antes de tiempo. El número de casos va a ser mucho mayor y no vamos a poder evitarlo».

Anunciaba así que para muchos ciudadanos no habría posibilidad de esquivar la muerte, dada la estrategia de «inmunidad de grupo»; lo cual significaba aceptar como fatalidad numerosas muertes, en especial entre las personas mayores o con problemas de salud pulmonares, cardíacos, diabetes y similares. La ventaja era la posibilidad de implementar medidas menos drásticas que otros países, con el objetivo de no frenar se economía y preservar la dinámica del libre mercado, al igual que sus amigos políticos Donald Trump o Jair Bolsonaro. El 16 de marzo, un grupo de epidemiólogos del Imperial College de Londres publicó los hallazgos de su modelo con pronósticos sombríos: permitir que el nuevo coronavirus se expandiera sin control entre la población, podría provocar 500.000 muertes en el Reino Unido y 2.2 millones en Estados Unidos.

Ignorando las críticas recibidas por el gobierno ante medidas consideradas poco enérgicas y peligrosas, el primer ministro Johnson se mostraba firme en sus convicciones pro mercados. Sin embargo, dos situaciones inesperadas lo obligarían a reorientar su política. El 23 de marzo, el príncipe Carlos de Gales -heredero de una corona que desde hace décadas debe esperar, dada la salud de hierro de su madre Isabel II- se contagió el coronavirus. El 27 de marzo, el mismísimo Boris Johnson anunció que los estudios le habían dado positivo y terminaría internado en terapia intensiva. A partir de entonces, hubo una reorientación de su política; pero parecía tarde: el 30 de marzo, el Reino Unido registró por primera vez 500 muertes por covid-19 en un día, poniendo en evidencia el rápido aumento de la mortalidad generada por la pandemia en ese país.(14)

Italia

Italia es uno de los países que más dramáticamente están sufriendo las consecuencias de la pandemia. Especialmente bajo la larga influencia de Silvio Berlusconi como Presidente del Consejo de Ministros en 1994199520012006; y 20082011, se impuso el neoliberalismo exhibiendo sus peores facetas, con la apertura indiscriminada de la economía, la desregulación del mercado, crisis de áreas industriales y  un endeudamiento equivalente al 120% de su PBI. La situación se agrava a partir del estallido financiero de 2008, cuando tanto el FMI como la Unión Europea presionan para que el país reduzca el presupuesto en todas las áreas de la administración pública, imponiendo duras políticas de ajuste.

Estas orientaciones redundarían en millones de trabajadores precarizados y sin seguridad social; pérdida de empleos; y un drástico recorte del gasto público que afectó especialmente al sistema de salud. Siguiendo la consigna «los mejores sistema de salud son aquellos que gastan menos», entre otras dificultades, estas orientaciones redundaron en un drástico descenso del número de camas en los hospitales públicos, recortes de personal, deterioro de las condiciones laborales de médicos y enfermeros y carencia sistemática de materiales básicos requeridos para la atención de enfermos. En contraste, el lucro de la sanidad privada tuvo un especial respaldo de la Unión Europea, para quien un euro público destinado a la salud pública se consideraba un déficit, mientras un euro público invertido en salud privada era un préstamo o donación no registrada como gasto: Europa prohibía tener déficit, pero no contabilizaba en ese cálculo los aportes al sector privado.

En tales condiciones, con la inicial desorientación y la carencia de respuestas ante el crecimiento de los contagiados por el virus, el sistema sanitario entró en un grave colapso mientras el primer ministro Giuseppe Conte se preguntaba: «¿Cómo en apenas unas semanas, esta pandemia se ha transformado en una crisis sanitaria y un tsunami económico y social?«.A partir de entonces, además de verse desbordados y sometidos al riesgo de contagio al atender a los afectados debido a la escasez de dispositivos de protección, la crisis de los hospitales impuso al personal sanitario italiano encrucijadas éticas: debían decidir a quién se atiende y a quién no. El médico de Bérgamo Christian Salaroli declaró al periódico Corriere della Sera: «Si una persona de entre 80 y 95 años tiene una insuficiencia respiratoria grave, seguramente dejará de ser tratada». La angustia que estas decisiones, además de las tensiones y el agotamiento que generaron en parte del personal, redundaron en el contagio de varios profesionales y el suicidio de dos enfermeras.

Como un paliativo para aliviar la angustia de los profesionales y con criterios que evocan el  del darwinismo social, el Departamento de Protección Civil de la Región de Piamonte definió un protocolo estableciendo que, en caso de emergencia, sólo tienen derecho a acceder a terapia intensiva los menores de 80 años. Para que no queden dudas, el protocolo establece explícitamente que a quienes tengan más de 80 años «Se los dejará morir…es como en una guerra». En su momento, el Ministro de Salud de Berlusconi había declarado que Italia se ubicaba en el segundo lugar entre las tasas de expectativa de vida más altas del mundo: 85 años las mujeres y 80 años los varones. Por su parte, en plena crisis sucumbió por una insuficiencia respiratoria a causa de coronavirus, Roberto Stella de 67 años, presidente del Colegio de Médicos de Varese. «Su muerte es el testimonio dramático de que hoy somos una parte integral de este sistema nacional de salud que está en emergencia”, lamentó durante su sepelio el secretario nacional de la Federación de Médicos de Medicina General.

Para Christine Lagard, estas decisiones favorecen a la economía mundial; y por qué no pensar que sería una sutil venganza de los dueños de la economía mundial: las personas entre 65 y 85 años integraron la generación que protagonizara en Europa, Estados Unidos y el Tercer Mundo, las grandes movilizaciones y las aspiraciones transformadoras y revolucionarias de los años 60´. El Papa Francisco, coautor de la Teología del Pueblo en esos tiempos, cumplió 84 años en Roma.    

Ante la gravedad de su situación, Italia solicitó ayuda a China y a Cuba dado que, como denunciara el embajador italiano ante la Unión Europea Maurizio Massari » ni un solo país de la UE ha respondido a nuestras peticiones». En declaraciones al diario La República, el embajador critica duramente a Alemania por haber priorizado una lógica nacional, que habría roto las últimas ilusiones sobre la unidad de Europa. En el mismo sentido, en una carta solicitando ayuda a Xi Jingping, el presidente de Serbia Aleksandr Vucic señala: «La negativa de ayuda nos ha llegado de la misma gente que nos aleccionaba diciendo que no debíamos comprar productos chinos. El único país que puede ayudarnos es China. Todos entendieron que la solidaridad europea no existe. Fue un cuento de hadas». 

Haciendo un sutil ejercicio de poder blando, según la información periodística, Pekín envió en un vuelo de Air China a Italia -el primer país europeo que se había incorporado a la Ruta de la Seda- 300 grandes cajas que incluían máscaras y otros materiales médicos imprescindibles. El envío fue acompañado por un texto: «Somos las olas del mismo mar, las hojas del mismo árbol, las flores del mismo jardín». Al mismo tiempo , también envió importante ayuda humanitaria a Irán:  simbólicamente, lo hizo por medio de ocho vuelos de la aerolínea Mahan Air, que está sujeta a sanciones unilaterales por parte de la administración Trump.(15)

España

España es otro ejemplo dramático de las políticas de ajuste neoliberal, impulsadas principalmente por los gobiernos del PP de José María Aznar (2996-2004) y Mariano Rajoy (2011-2018), que tuvieron graves consecuencias en el sistema de salud español. Convencidos de las ventajas indiscutibles de la actividad privada, como señala el presidente del Colegio de Médicos de Madrid: «En la Comunidad de Madrid se hicieron recortes y reformas sin ningún tipo de planificación. Se construyeron siete hospitales de concesión privada, pero se disminuyó el número de camas en los públicos». A lo cual se sumarían los típicos recortes en personal y en la provisión de insumos de estos hospitales.

Según nuevas denuncias del Colegio de Médicos, estas medidas se conjugaron con los típicos negocios de las privatizaciones: el modelo de privatización de la salud, que en Madrid impulsó el PP, dispuso la venta de los hospitales públicos a multinacionales y fondos de capital, generando oligopolios que imponen sus condiciones a la administración sanitaria; como consecuencia, en la actualidad las multinacionales tienen el control de la sanidad madrileña. Tanto esas empresas privadas de salud afines al Partido Popular como responsables del mismo gobierno, hicieron negocios: un ejemplo es el del ex- Consejero de Sanidad de Madrid, Juan José Güemes, quien participó en la concesión del laboratorio de un hospital público a una empresa privada, de la que luego fue nombrado en un alto cargo directivo. 

Como resultado, en términos comparativos, Alemania tiene un 222% más de camas en Cuidados Intensivos que España; y tal vez no sea casual que la proporción de muertes en uno y otro país muestran distancias que son un factor fundamental para definir la magnitud de la tragedia: si bien tiene un alto número de contagios, las tasas de muertes alemanas son las más bajas de Occidente. Se comprueba así que los niveles de mortandad del Covid-19 no dependen tanto de la gravedad con que ataque, como de las posibilidades médicas de combatirlo. Un resultado directo de las políticas neoliberales, ha sido que los hospitales públicos españoles desbordan de pacientes graves, que necesitan ingreso en planta o en las Unidades de Cuidados Intensivos. El personal sanitario que atiende a estos enfermos, se ve desamparado y obligado a improvisar batas de protección con sábanas quirúrgicas o reutilizar las mascarillas que en principio son desechables. Los test rápidos que el Gobierno llevaría días prometiendo, se utilizan con ritmos lentos o no comenzaron usarse a tiempo en los centros hospitalarios, que continúan con métodos que han demostrado una escasa efectividad.

Los Colegios de Médicos de Madrid y de Cataluña, estiman que la crisis por la que se atraviesa con esta pandemia está ligada a los recortes en salud: según los parámetros de la OCDE-Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, España es el cuarto país que más ha recortado en su sistema sanitario desde el año 2009. Y mientras se ha convertido en uno de los países más gravemente afectados por el Covid-19 y se hunde en una grave crisis sanitaria, las empresas de sanidad privada han comenzado a recortar plantillas de personal médico y a cerrar sus centros de manera indefinida, alegando que los grupos empresariales privados deben ahorrar gastos para sobrevivir. En estas condiciones, las consecuencias de la pandemia están adquiriendo dimensiones de tragedia. Con referencia a las preocupaciones de Christine Lagard, en España no se registran los ancianos que han muerto en los hospicios y geriátricos, que no son pocos, pero puede estar satisfecha: se estima que más del 80% del total de las muertes en Occidente, corresponden hasta ahora a mayores de 65 años.  

Al igual que en Gran Bretaña, Italia o España, con mayor o menor dureza, en la mayoría de las naciones europeas el Covid-19 no hizo sino detonar y acelerar una crisis que se venía anunciando, como consecuencia de los costos sociales impuestos por décadas de globalización neoliberal y sistemáticas políticas de ajuste. El Brexit; los chalecos amarillos y las huelgas por meses; la mayor o menor fortaleza de sectores políticos de ultraderecha en parte significativa de estos países e incluso su llegada a los gobiernos; a lo cual se sumarían las presiones de refugiados e inmigrantes acosando sus fronteras; daban cuenta de graves procesos de quiebre de los equilibrios económico-sociales en casi todo el continente. Y si bien se evidencian marcadas diferencias entre las naciones europeas en lo referido a la proporción de muertes respecto de infectados, todas ellas han sido duramente afectadas. Debe mencionarse que en enero de 2020, cuando aún los impactos de la pandemia no habían golpeado a Europa, la directora del FMI Kristalina Georgieva, afirmaba que si la desigualdad en el mundo y el accionar de los grupos financieros no se revertían, podía declararse una crisis similar a la de 1930. Tenía razón; y el detonante fue el temible virus llamado Covid-19.(16)

Estados Unidos

Desde comienzos de diciembre y en gran parte de enero, mientras en Wuhan el virus desconocido se expandía ante el silencio y el desconcierto de los primeros tiempos, Donald Trump planeaba su estrategia de dar fin a la guerra comercial, ante el riesgo de afrontar el cierre de las exportaciones chinas de tierras raras. Todo parecía indicar que esa epidemia desconocida, no era sino una manifestación más de una cultura capaz de engullirse murciélagos, pandolines y otros bichos similares, adquiridos en mercados que están lejos de ser un ejemplo de pulcritud y salubridad. Todavía a mediados de enero, cuando firma el primer acuerdo de paz de la guerra comercial con el vicepresidente de China, Donald Trump consideraba que Estados Unidos estaba a salvo de ese «virus chino» que parecía muy distante.

Con la misma perspectiva, al confirmarse a fines de enero el primer caso en ese país, desde el Foro de Davos aseguró que la situación estaba controlada; y en una entrevista con el canal norteamericanoCNBC afirmaba: «Es solo una persona que vino de China y lo tenemos bajo control. Todo va a estar bien». Sin embargo, desde mediados de febrero y en el transcurso de marzo, la situación de la pandemia en Estados Unidos comenzó a cobrar cada vez mayor gravedad. Al igual que Boris Johnson -hasta que él y el príncipe se contagiaron- la política norteamericana fue optar por la estrategia de la «inmunidad de grupo» que permitiría preservar la dinámica económica sin grandes sobresaltos.    

El problema más grave en Estados Unidos es que, para una parte importante de la población, la atención de la salud tiene graves falencias: la mayoría de los servicios son privados; y las políticas neoliberales -cuya concepción es que la salud no es un derecho sino una mercancía- fueron deteriorando tanto el sector público como el privado. De acuerdo con la American Hospital Association, el número de camas disminuyó en un 39 % en los últimos años, a fin de aumentar la tasa de ocupación hasta oscilar en torno al 90 % e incrementar la rentabilidad de los sanatorios. La misma fuente indica que Estados Unidos dispone de 924.100 camas, pero muchas de ellas están ocupadas por pacientes crónicos, mientras las Unidades de Cuidados Intensivos-UCI, cuentan con 64.000 camas: se estima  que este país es uno de los que tiene el número más bajo de camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes dentro de la OCDE. En febrero, un informe elaborado por el Johns Hopkins Center for Health Security evaluó que si la pandemia es moderada requeriría hospitalizar a un millón de personas, 200.000 de las cuales van a necesitar camas de las UCI.

A su vez, una pandemia severa enviaría a los hospitales a unos 10 millones; de ellos 2.9 millones requerirían camas con UCI; y se estima además, que muchísima gente morirá fuera de los hospitales. La crisis de la salud pública se manifiesta asimismo en que los centros de salud locales y estaduales tienen un 25 % menos de personal que en el 2008; que el presupuesto del Center for Disease Control cayó un 10 % en términos reales bajo Trump; y que desmanteló la oficina de la Casa Blanca para coordinar las luchas contra las epidemias creada por Obama para combatir el Ébola en 2014. A su vez, recortó en un 20% los Programas Federales para Urgencias Infecciosas, eliminado la unidad de pandemias dentro del Consejo de Seguridad Nacional, con el fin de dar prioridad a la seguridad nacional, desdeñando la seguridad sanitaria; y mutiló significativamente el presupuesto para investigación de los Institutos Nacionales de Salud, incluyendo estudios sobre los Coronavirus.

Este déficit estructural del sistema sanitario en su conjunto, se agrava al considerar la extensión de las coberturas médicas: los cálculos estiman que unos los 80 millones de personas no tienen seguro de salud o que el que tienen no les sirve en estas circunstancias. A su vez, alrededor de un 45% de los trabajadores carecen de sick leave, lo cual significa que si no trabajan por estar enfermos, no reciben ningún salario o ayuda financiera, sea la privada provista por su empleador o la pública por la Seguridad Social: esta desprotección es la causa de que muchas personas infectadas por el Coronavirus, continuaran trabajando y contagiando. A su vez, de acuerdo con la información del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, se sucedieron los despidos al agudizarse la crisis en el transcurso de marzo, y a comienzos de abril unos 18 millones de personas habían solicitado el subsidio de desempleo y se inscribieron en el Seguro Social.

La situación de los inmigrantes es especialmente dramática: constituyen una población de alto riesgo ante la pandemia y se encuentran desprotegidos y librados al abandono. No solo por el hacinamiento y la falta de higiene en que viven durante el camino que los lleva al Norte, sino por las precarias condiciones de trabajo de quienes han logrado asentarse en Estados Unidos y cuyas remesas constituyen el primer renglón de divisas para países como Honduras, además de garantizar ingresos a sus familias, especialmente los mexicanos. Una parte importante de los inmigrantes latinoamericanos no tienen su situación regularizada, trabajan «al negro» con bajos salarios promedio y sin cobertura cuando deben faltar días por enfermedad. Condiciones que los convierten en uno de los primeros sectores de la población en sentir el impacto económico del Coronavirus; y seguramente también tienen altas probabilidades de contagio, al igual que una gran proporción de afroamericanos en situación de pobreza.

La sistemática actitud del gobierno norteamericano de afirmar que el Covid-19 era un «virus chino» y por lo tanto un problema chino que no afectaría a Estados Unidos, cuya misión principal era dar prioridad indiscutida a la economía, anuló la posibilidad de tomar recaudos que evitaran la expansión de la pandemia entre la población. Una de las políticas de Trump fue ordenar a la máxima autoridad federal de salud pública, el Center for Disease Control and Prevention, que prohibiera las pruebas de identificación del contagio de Covid-19. A su vez,en el sector privado, si una persona no está afiliada a una de las cuatro grandes aseguradores privadas, que son muy costosas, no tiene posibilidades de acceder al test de manera gratuita y debían pagar más de 400 dólarespara realizarse la prueba del Coronavirus. Como resultante, desde inicios de enero y hasta mediados de marzo, en Estados Unidos las pruebas se limitaron a un promedio de 26 por millón de habitantes, al tiempo que en Corea del Sur, durante el mismo período, se realizaron un promedio de 4.000 pruebas por millón de habitantes.  

Mientras las indicaciones básicas establecen que la forma más efectiva de prevenir infecciones y salvar vidas es romper las cadenas de transmisión, para lo cual es preciso hacer pruebas y tomar medidas con el fin de aislar los casos positivos, la estrategia de Donald Trump y su equipo facilitó la acelerada expansión del virus, principalmente en Nueva York y otras grandes ciudades. Como consecuencia, en los primeros días de abril, el número de infectados superaba los 300.000, duplicando los casos de Italia y España. Los profesionales de la salud en los hospitales de Nueva York, están abrumados por la cantidad de infectados y sufren de una grave escasez de suministros como máscaras o respiradores; los servicios sanitarios, las morgues y los servicios fúnebres se han visto desbordados; y dejando atrás su displicencia o la comparación con una mera gripe, el presidente se vio obligado a declarar que el virus «es lo peor que ha visto el país».

Es significativo que, en la tarde del 26 de marzo, Estados Unidos se había convertido en el territorio con mayor cantidad de casos confirmados de coronavirus en el mundo; y al día siguiente, el presidente Trump escribía en su cuenta de twitter: “Acabo de terminar una muy buena conversación con el presidente Xi de China. Discutimos en gran detalle sobre el coronavirus que está causando desastres en muchas partes de nuestro planeta. China ya ha pasado por mucho y ha podido desarrollar una muy buena comprensión del virus. Estamos trabajando en esto muy de cerca. ¡Mucho respeto!» En una actitud claramente diferenciada de sus posiciones anteriores, el presidente norteamericano agregó que, al igual que su Secretario de Estado Mike Pompeo, ha dejado de usar la expresión «virus chino».

La llamada telefónica a Xi Jinping, fue en claro mensaje de la decisión de enterrar las armas y promover un esfuerzo conjunto para combatir la pandemia, que está devastando gran parte de nuestro planeta. Además de afirmar que China ha desarrollado una sólida comprensión del virus y las formas de combatirlo, declaró su tranquilidad por la posibilidad de trabajar muy juntos. Se comprometió además a potenciar los esfuerzos comunes para garantizar que Estados Unidos y China eviten distracciones o tensiones para concentrarse en la cooperación contra el Covid-19. Lejos quedaron las prepotencias de un «Huracán Trump» que debió sacar bandera blanca ante el desastre que estaba causando la pandemia, cuya magnitud no es fácil de prever. Sin comentarios. Mientras la economía y las bolsas de Estados Unidos comienzan a mostrar los impactos de la pandemia, también se corre el riesgo que el Covid-19 potencie algunas de las peores facetas de la cultura norteamericana. Siguiendo la filosofía de Christine Lagard, el vicegobernador de Texas Dan Patrick, opina que las personas mayores de 70 años deben morir para evitar que se sacrifique el gran sueño americano, ante el impacto del coronavirus en la economía nacional. Al mismo tiempo, la compra de armas llegó a niveles record en el país, superando los 3.7 millones de personas que antes no poseían armas de fuego; y un vocero de la Asociación Nacional del Rifle explicó que la venta de armas aumenta en momentos de incertidumbre, porque los norteamericanos saben que son ellos los responsables últimos de su seguridad. Por esta razón, proponen que los negocios de venta de armas sean considerados servicios esenciales como los supermercados, farmacias y hospitales. (17) 

II.14.- La pandemia en América Latina

El Covid-19 también irrumpe en nuestro continente cuando en la mayoría de los países latinoamericanos, varias décadas de políticas neoliberales, planes de ajuste, reconversión tecnológica y precarización laboral, dieron como resultado un incremento del desempleo, la pobreza y la indigencia, junto al desmantelamiento de los sistemas de salud pública, traducido en disminución de presupuestos, deterioros edilicios, recortes y precarización del personal, carencia de insumos y de camas disponibles, en especial las de cuidados intensivos. Otra de sus consecuencias fue el incremento del sector de trabajadores informales, que trabajan en negro o por cuenta propia. El sector informal exhibe cifras que dan cuenta de una situación alarmante: 47% en Colombia; 43% en Argentina; 41,4% en Brasil; 56,3% en México. Para ellos, el trabajo diario significa alimento el diario para sus familias; y en esas condiciones, de no recibir ayuda estatal,  la cuarentena los pone más cerca del hambre y de la muerte que el mismo Coronavirus. Estas condiciones indicarían que Nuestra América, al igual que África con sus propias características, son los dos continentes donde la pandemia puede llegar a producir consecuencias aún más catastróficas que en los territorios centrales de Occidente.  

Así, en la mayoría de los países latinoamericanos, el Covid-19 comienza a expandirse en economías que afrontaban serias crisis, a causa del fracaso de las políticas neoliberales: desde mediados y fines de 2019, en especial Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina sufrían graves problemas económicos y sociales, que se habían traducido en movilizaciones y protestas de mayor o menor envergadura o en el fracaso electoral de quienes habían promovido un neoliberalismo a ultranza. No obstante, existen al respecto diferencias significativas, tanto en función de los recursos de los respectivos sistemas de salud, como en la orientación que se han dado frente a la pandemia.

En lo referido a las condiciones económico-sociales y a los sistemas de salud, en los primeros días de abril, tal vez el contraste más significativo sea el drama y las experiencias límite que sufre la ciudad de Guayaquil en Ecuador, frente al bajo número de infectados bolivianos -132 casos y 9 muertes- según cifras de la OMS. No por casualidad, Bolivia fue el único país de América Latina que, hasta el siniestro golpe protagonizado por la derecha, con el apoyo de la OEA, la CIA y Estados Unidos, en los últimos catorce años había crecido a un 4.5% anual, con 1.5% de inflación y una disminución del 30% de sus niveles de pobreza. Estos datos indican que fue la única experiencia económica exitosa en los países occidentales centrales y periféricos, que logró extenderse en las primeras dos décadas del siglo XXI.    

Sin que sea posible hacer proyecciones a mediano o largo plazo, con referencia a las orientaciones políticas abordadas respectivamente, puede marcarse otro contraste entre Brasil y Argentina, cuyos primeros casos se dieron casi simultáneamente a comienzos de marzo de 2020. Siguiendo el ejemplo de sus principales referentes políticos, Donald Trump y Boris Johnson, el presidente Jair Bolsonaro mantuvo una actitud despectiva acerca de la peligrosidad del Covid-19, al que consideró que producía una mera «gripecita». Con la consigan «Brasil no puede parar», la decisión fue plantear la estrategia de la inmunidad de grupo, otorgando prioridad absoluta a la economía con críticas despectivas a las medidas de restricción y distanciamiento social recomendados por la Organización Mundial de la Salud.  

Por el contrario en Argentina, aunque en un principio se consideró que el virus no llegaría tan pronto y que entre nosotros era más grave el dengue, cuando los casos comenzaron a crecer, principalmente por contagio de viajeros que regresaban infectados y al producirse el 7 de marzo la primera muerte, por una resolución del Ministerio de Trabajo para el sector público y privado, se estableció una licencia excepcional a las personas que llegaran del exterior para que en forma voluntaria permanecieran en sus hogares, ante la sospecha de tener coronavirus. El 12 de marzo, al confirmarse nuevos contagios, los teatros oficiales suspenden funciones por un mes y la ciudad de Buenos Aires todos los eventos con más de 200 personas, mientras continúan funcionando las escuelas y universidades. Finalmente, ante el crecimiento de los casos y el comienzo de lo que se evaluó como contagio comunitario, sin contacto directo con viajeros del exterior, el 20 de marzo se decretó una cuarentena total a nivel nacional hasta el 12 de abril. Esta medida, sustentada en la explícita opción por la salud antes que por la economía y en contraste con los políticos neoliberales,   pareciera haber permitido hasta el momento, que el crecimiento muestre una curva en forma de loma, de modo tal que no se produzca un colapso del sistema de salud.

Tanto en Brasil como en Argentina, hasta principios de abril el virus ha afectado principalmente a las clases medias y altas; pero el mayor riesgo es que ingrese con fuerza en las favelas y villas. En tal sentido, mientras las políticas económicas promovidas primero por Temer y luego por Bolsonaro hicieron volver a la situación de pobreza a unos treinta millones de brasileños y a la indigencia a otros seis millones, la decisión del presidente de no parar Brasil, permitió que finalmente el virus ingresara en la favela más grande de Río de Janeiro. En las favelas viven personas en situaciones precarias de hacinamiento y sin condiciones mínimas de higiene y sanidad; por lo cual, en estos sectores el contagio puede generar una devastación sin precedentes. Como resultante de esas políticas, Brasil ascendía al puesto 17 entre los países que presentaban mayor cantidad de infectados.     Sin embargo, es preciso no engañarse: a pesar de las diferencias en las políticas implementadas y en las condiciones económicas entre los distintos países, una expansión de la pandemia entre los sectores en condiciones de pobreza e indigencia en América Latina, puede tener consecuencias que alcancen dimensiones de tragedia; y la situación en África podría ser aún peor: para los grupos dominantes de poder, en ambos continentes reside una parte mayor de quienes integran la población descartable.(18)

II.15.-Algunas reflexiones finales: el escenario internacional resultante de la pandemia y las alternativas que se diseñan

1.- Las amenazas para América Latina

Al cumplirse cuatro meses desde su aparición en el mercado de Wuhan, los gráficos con mapamundis que dan cuenta de la magnitud de la pandemia utilizando círculos rojos de distintos tamaños indican que, hasta ahora, los más golpeados han sido los países del hemisferio Norte, mientras África y América Latina exhiben un impacto significativamente menor. Favorecidos por el verano -dado que el Covid-19 prefiere bajas temperaturas- esta situación puede cambiar dramáticamente con el otoño y en especial el invierno. Dado que son los continentes en el mundo donde existen los mayores niveles de indigencia, pobreza, desnutrición, carencia de agua potable y otras condiciones altamente desfavorables, a lo cual se suma la precariedad general de sus estructuras médicas, la expansión del virus puede dar como resultante altísimos niveles de contagio y mortandad. Al ser los territorios donde reside gran parte de la población considerada descartable, alimenta el temor a que el darwinismo social se manifieste con toda su potencia, generando una tragedia de grandes dimensiones.

2.- Los debates sobre el origen del Covid-19

A pesar de haber transcurrido cuatro meses desde Wuhan y mientras los científicos y médicos de todo el mundo están investigando causas, vacunas y remedios, no se ha logrado aún establecer con certeza el origen del Covid-19. Entre los países centrales de Occidente, en especial Estados Unidos, se reitera la hipótesis del murciélago con distintas variantes, respaldados por científicos y por medios que reiteran abundantes descripciones del mercado de Wuhan y permiten creer cualquier cosa: olores nauseabundos y pisos de cemento cubiertos de plumas, vísceras, charcos de agua o sangre, restos en proceso de podredumbre y mesas con animales muertos en espera de compradores. Todo ello mezclado con jaulas de animales vivos de las más diversas especies, con sus respectivos orines y deposiciones: murciélagos, gatos, perros, escorpiones, ratas, serpientes y otros. Nadie puede dudar que de allí salgan las más diversas infecciones; y basados en estas descripciones, calificaban de conspiracionismo a cualquier otra versión. No obstante, el 12 de abril comienza a circular un video “El origen del coronavirus de Wuhan” que es una investigación sobre los virus sintéticos creados por la microbióloga Shi Zhengli en la ciudad donde comenzó el brote de COVID-19; y plantea la probabilidad de que el SARS-CoV-2 no sea de origen natural, sino generado por laboratorios, en este caso chinos.

Por su parte, dirigentes políticos y científicos, principalmente de China, Rusia, Japón y países asiáticos menores, exhiben fundamentos para afirmar que, intencionalmente o no, el virus procede de Estados Unidos. Hasta ahora sin respuestas, solicitan información acerca del abrupto cierre del Laboratorio de Fort Detrick; sobre las neumonías graves sin diagnóstico que se manifestaron en Estados Unidos poco después de ese cierre; y evaluaciones de salud de los integrantes de la delegación norteamericana a los Juegos Olímpicos militares de Wuhan, en particular el ciclista olímpico Maatje Benassi, a quien consideran el caso cero en China, donde no se ha podido detectar ningún otro caso cero.   Esta disputa por el origen no es secundaria,  en tanto hace a la responsabilidad -intencional o no- de haber sido el causante principal de la mayor catástrofe a escala mundial desde la Segunda Guerra. (19)

3.- China y las enseñanzas de Sun Tzu

En todo caso, como resultante de la pandemia, las relaciones de poder mundial entre el bloque de Estados Unidos y la Unión Europea, frente al conformado por la alianza China-Rusia, tienden a favorecer claramente a este último. Utilizando su tradicional disciplina despótica para librar lo que denominara una «guerra popular», que evoca la epopeya heroica de las luchas por su independencia liderada por Mao Tse Tung, el gobierno chino logró dar una respuesta eficiente a una epidemia que podría haber sido devastadora, si no frenaban a tiempo los festejos del Año Nuevo. Utilizando una vez más las enseñanzas de Sun Tzu, la dirigencia china no solamente actuó «rápido como el trueno y veloz como el relámpago» imponiendo una estricta cuarentena, sino que además pudo aprovechar dos factores favorables a su economía. Ante la magnitud que habían cobrado la expansión del virus y las amenazas a su economía, los valores de las acciones bajaron a más de un 45%, en especial las de las corporaciones tecnológicas y químicas, europeas y norteamericanas, instaladas en China. El 10 de marzo, en momentos en que el precio cayó por debajo del límite permitido, Xi Jinping ordenó comprar todas las acciones de europeos y estadounidenses a la vez. Cuando los tiburones financieros se dieron cuenta de que habían sido engañados y llevados a la bancarrota, era demasiado tarde: esas acciones habían pasado a manos de China y le permitieron convertirse en accionista mayoritario de las empresas construidas por europeos y estadounidenses en su territorio.

A la compra de acciones se sumó la drástica caída de los precios del petróleo, a causa de la confrontación entre Rusia y Arabia Saudita -en realidad, un simulacro entre ambos países para eliminar del mercado mundial el fracking de Estados Unidos, cuya extracción es significativamente más cara- que tuvo como resultado un beneficio adicional para China, principal comprador de petróleo y gas. Gracias a la compra de acciones y al precio del petróleo, la economía china pudo compensar en parte los perjuicios causados por el virus y luego de tres meses críticos ha comenzado a reactivarse. A su vez, está enviando equipos y médicos a Europa, donde cada vez más aparece como un socio solidario y responsable, con la perspectiva de incorporar al continente europeo en la Ruta de la Seda, a la que ya pertenece Italia. Además, su política de poder blando se extiende cada vez más a distintos países del mundo, con una inteligencia que atemoriza: el 14 de abril llegó a la Argentina un cargamento de ayuda con insumos imprescindibles; las cajas tienen etiquetas con las banderas de ambos países y la frase: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea». En contraste, la situación de Estados Unidos y sus socios de la Unión Europea, se muestra especialmente crítica.(20)

4.- La crisis final del neoliberalismo en Occidente: interrogantes hacia el futuro

 Desde las más diversas perspectivas existe coincidencia en que, para los países centrales y periféricos de Occidente, la pandemia ha significado el golpe final a la hegemonía del neoliberalismo en los últimos cuarenta años. Ante la expansión del Covid-19, los gobiernos debieron enfrentar un dilema de hierro. Por una parte, otorgar prioridad al aislamiento para disminuir los contagios, necesariamente tiene costos económicos serios, con un colapso del sector industrial y de servicios, depreciación de las bolsas, caída de las exportaciones; contracción del consumo; y, si los gobiernos no toman medidas, un incremento de los despidos laborales. Por otra parte, en un primer momento la mayoría de los países decidieron ante todo defender la economía, respaldados en la teoría de la inmunidad colectiva y con la abierta o encubierta aceptación darwinista de la supervivencia del más fuerte; lo cual suponía aceptar el crecimiento exponencial de los contagios -que podía alcanzar al 60% o 70% de sus habitantes- y un marcado incremento relativo de las tasas de mortandad.

La paradoja ha sido que, con la estrategia de inmunidad colectiva, el crecimiento de los infectados y la proporción de muertes comenzaron a crecer rápidamente, colapsando los sistemas de salud y planteando situaciones críticas que obligaron a tomar medidas de aislamiento social, mientras aumenta el desempleo, cae la producción industrial y de servicios, estallan las bolsas, disminuyen las exportaciones por el cierre de fronteras; y las políticas neoliberales que ya estaban anunciando su crisis, terminan de estallar mostrando el verdadero rostro de supuestas ideas libertarias. Más allá de las dimensiones que finalmente alcance la tragedia del Covid-19, es posible afirmar que los países de Occidente, centrales y periféricos, van a afrontar profundos cambios.

Por una parte, Noam Chomsky afirma:“Esta crisis es el enésimo ejemplo del fracaso del mercado, al igual que lo es la amenaza de una catástrofe medioambiental». En el otro extremo Henry Kissinger, el más lúcido y siniestro estratega político norteamericano, ha manifestado: «La realidad es que el mundo nunca será el mismo después del coronavirus. Discutir ahora sobre el pasado solo hace que sea más difícil hacer lo que hay que hacer”. En síntesis, después de la tormenta se anuncian cambios; el gran interrogante es la orientación y los valores que han de orientar tales cambios. Si nos remontamos a la crisis de 1930 para preguntarnos sobre las alternativas de salida de la actual, que al conjugarse con la pandemia es más grave aún, las respuestas extremas en esa etapa fueron el New Deal de Franklin Roosevelt en Estados Unidos, con nuevo papel del Estado y redistribución del ingreso en gran escala; y el nazismo de Hitler en Alemania, con industria de guerra y genocidio judío. Finalmente, los sucesos desembocaron en la Segunda Guerra Mundial. A su vez, al finalizar la guerra y en el contexto de un esquema internacional de poder bipolar, las orientaciones económicas y sociales predominantes en el sector capitalista, generaron los «treinta años de oro»: es bueno reiterar que todos los economistas coinciden en que fueron las décadas de más alto y sostenido crecimiento económico en Occidente.(21)

5.- El papel del Estado en nuevos modelos de sociedad: los desafíos de Argentina

Si tomamos las declaraciones de Chomsky acerca del «enésimo ejemplo del fracaso del mercado, al igual que lo es la amenaza de una catástrofe ambiental», es preciso en principio plantearse un nuevo papel del Estado en la economía, en el control de áreas estratégicas y en el bienestar social, otorgando prioridad a las orientaciones políticas basadas en valores solidarios; en la participación y las acciones colectivas; en el bien común y las organizaciones libres del pueblo; en contraste con las ideas del individualismo egoísta, el lucro como valor supremo y las obsesiones privatistas.

5.1.- Ante todo, debe abordarse una redefinición de aspectos sustanciales como la salud y la educación, que dejen de considerarse meras mercancías, para retomar su definición como derechos inalienables. En el caso de Argentina, con referencia a la salud, la pandemia ha sido contundente; y ante el despliegue de la Revolución Científico-Técnica, que impone al conocimiento como el recurso estratégico por excelencia, la educación de calidad para el conjunto de la población es una de sus fuentes esenciales, que no puede dejarse en manos del mercado en ninguno de sus niveles. En el mismo sentido, la promoción del sistema científico y técnico adquiere carácter prioritario; y los montos destinados a estos campos no deben considerarse gastos sino inversiones estratégicas.  

5.2.- Otra enseñanza de la crisis neoliberal, es el accionar altamente negativo del sector financiero: el libre juego de las leyes del mercado, ha llevado a descomunales saqueos a través de endeudamientos fraudulentos e irracionales; especulación financiera; fuga de capitales; limitación de créditos para el desarrollo industrial y de servicios o el consumo; obtención de ganancias extraordinarias y sistemáticas; todo ello en perjuicio del conjunto de la economía y la población. El control estatal de las finanzas es el único camino para revertir la impunidad con que se han comportado los bancos y los grupos financieros, como lo hemos padecido largamente en Argentina desde la dictadura militar.

5.3.- El control del comercio exterior y en especial de las exportaciones, es otra medida fundamental. La sistemática evasión a través de meras declaraciones juradas, sin una evaluación de su veracidad, ha permitido verdaderas estafas al fisco, con montos que se miden en miles de millones de dólares. A modo de ejemplo, dos geólogos de la Universidad de Tucumán analizaron el barro de exportación de Minera Bajo la Alumbrera: la declaración jurada indicaba que se exportaban tres metales, pero en el barro iban treinta metales: un contrabando del 90% cuyos montos anuales fueron estimados en 4.500 millones de dólares. Si se considera que la Barrick Gold y otras mineras no son más honestas, como tampoco los agro-negocios o las petroleras, el drenaje anual de riquezas, solo por el contrabando en estos rubros, puede rondar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares anuales. Además de la creación de algo similar a lo que fuera el IAPI, es preciso nacionalizar los puertos principales y la Hidrovía, cuyas concesiones están finalizando en estos años.

5.4.- En las próximas décadas, el agua será uno de los más valiosos recursos estratégicos. Ya en 2003, un informe de la CIA advertía que si las guerras del siglo XX fueron por el petróleo, las del siglo XXI serán por el agua, debido a la escasez y contaminación que se estima va a afectar a grandes masas de población. El calentamiento global, con patrones de temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos, está afectando el retroceso de glaciares y cascos polares, poniendo en peligro estos suministros en el futuro. A su vez, la deforestación masiva afecta el régimen de lluvias, mientras los modelos extractivistas -cultivos transgénicos, mega-minería y extracción de hidrocarburos con la técnica del fracking- generan procesos de contaminación de las aguas o de utilización masiva de recursos hídricos, que agravan el problema y obligan a plantear alternativas para este tipo de producciones.       

El informe de Naciones Unidas “Desarrollo de los recursos hídricos en el mundo” estima  que hacia 2050, sobre una población total de 9.000 millones, 7.000 millones de personas padecerán de escasez de agua por efectos del cambio climático; lo cual amenaza la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. Las tendencias indican que en esos años la demanda de agua será superior en un 60% de la actual, mientras el 85 % de las fuentes hídricas se encuentran en zonas donde habita el 12% de la población del mundo.  Argentina, con sus vastos recursos hídricos, se encontraría en el ojo de la tormenta: los  glaciares y cuencas  de ríos patagónicos; el sistema de grandes lagos, de lagunas y esteros; la cuenca del Río de la Plata; junto a las reservas subterráneas de acuíferos como el Puelche o el Guaraní, configuran un claro objetivo en la estrategia de las potencias y las corporaciones interesadas en disponer de este recurso.

5.5.- El Informe Especial sobre Calentamiento Global, publicado en Octubre de 2018 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas-IPCC, advierte que el mundo experimentará graves problemas si las emisiones de gases de efecto invernadero y los procesos de deforestación no se revierten en las próximas décadas. Poco antes de morir en marzo de 2018, el astrofísico Stephen Hawking declaró que, de no revertirse las actuales tendencias, el planeta puede alcanzar un punto de inflexión a partir del cual se produce un proceso acelerado e irreversible de calentamiento que puede alcanzar más de 150ºC; lo cual significaría el fin de la vida en la Tierra. Las estimaciones plantean que se requerirán esfuerzos sin precedentes para reducir en un 50% el empleo de combustibles fósiles en menos de 15 años y eliminar su uso casi por completo en 30 años.

Esta amenaza impone la necesidad de abordar una reconversión energética en gran escala, con el cambio hacia energías renovables -solar, eólica, hidráulicas y otras- que incluyen el parque automotor, los edificios y viviendas, parte de las industrias y otras áreas. Hasta la actualidad, las técnicas predominantes para el almacenamiento de energía, en especial solar y eólica, se basan en baterías fabricadas a partir del litio. El 70% de las reservas mundiales de este recurso se encuentran en los yacimientos que comparten Argentina, Chile y Bolivia; y no por casualidad, la decisión de no exportar el litio como materia prima sino como producción de baterías, sería una de las razones ocultas del golpe contra el gobierno de Evo Morales en 2019. De la misma manera que con otros recursos naturales, Argentina debe preservar este recurso de altísimo valor, que hasta ahora exportan empresas privadas como materia prima sin valor agregado y a mera declaración jurada, al igual que Minera Bajo La Alumbrera.

5.6.- Una de las evidencias más contundentes de la irracionalidad de las concepciones neoliberales en nuestro país, fue la destrucción del sistema nacional de ferrocarriles y de las flotas mercante y fluvial. La reconstrucción de los ferrocarriles se impone como un  objetivo estratégico de primer nivel: además de revertir la distorsión que supone tener más del 90% del transporte de mercancías y personas por automotores, se trata de una industria multiplicadora, capaz de crear cientos de miles de puestos de trabajo en la industria central, en las proveedoras, en el servicio ferroviario, en la recuperación de los pueblos fantasma y en la dinamización de las economías regionales. Es preciso formular estudios rigurosos y evaluar las experiencias internacionales, principalmente las europeas y la china con su Ruta de la Seda, para impulsar una industria pública de avanzada. En la misma orientación, la producción naviera civil y militar, es otro polo multiplicador para la reconstrucción de las flotas nacionales: más del 90% de nuestras exportaciones se transportan en buques extranjeros; y se calcula que la pérdida en fletes ronda los cinco mil millones de dólares anuales: el equilibrio fiscal no se logra solamente por un ajuste de los gastos, sino por un incremento de los ingresos legítimos del sector público.     

5.7.- Antes del estallido de la pandemia, se venían multiplicando los anuncios acerca de la posibilidad de una crisis similar a la de 1930, donde se conjugaron a nivel mundial una sobreproducción por carencia de demanda y el incremento irracional de la especulación y la concentración financiera. Al finalizar la Segunda Guerra, en el marco del esquema de poder bipolar Estados Unidos-Unión Soviética y ante las amenazas de disturbios sociales, en los países centrales y gran parte de los periféricos de Occidente, se impusieron modelos económico-sociales de corte keynesianos con redistribución de la riqueza. De alguna manera, tendieron a reproducir la experiencia del New Deal de Roosvelt, que en su momento fuera apoyada por grandes empresarios como Henry Ford, quien no era una buena persona, pero tampoco era tonto y afirmaba que su éxito económico se incrementaría si sus obreros contaban con ingresos para comprar los automóviles que producía.    

Se otorga entonces un papel central al Estado en las finanzas, el comercio exterior, la energía, el control de los recursos naturales, la salud, la educación y otras áreas consideradas estratégicas, como la producción militar o nuclear, además de imponer derechos sociales que, entre otros beneficios, contemplaba un aumento de los salarios reales, vacaciones pagas y aguinaldo. Políticas combinados con una marcada disminución de la jornada laboral en un 45%: de las 72 horas semanales -12 horas diarias, seis días a la semana- se pasa a las 40 horas. Marcaron el inicio de los treinta años de oro; y una respuesta histórica a las demandas de las huelgas de Chicago, que en mayo de 1886 fueran brutalmente reprimidas. Las tecnologías de avanzada no reemplazan personas, sino tiempo de trabajo humano; y una disminución en gran escala de la jornada laboral puede reducir a la mitad el drama actual del desempleo, junto a la creación de nuevos puestos a partir de los polos de las industrias multiplicadoras. Una política que debe conjugarse con la promoción y el incremento de la calidad productiva de las economías populares, que han sido una respuesta creativa, basada en valores de solidaridad y cooperación, como respuesta a la devastación laboral del neoliberalismo.

5.8.- Es significativo que en su editorial del 3 de abril de 2020, el Financial Times reclama que se adopten reformas radicales, con el fin de revertir las consecuencias de cuarenta años de políticas neoliberales: impuestos a las rentas altas; ingreso básico universal; más inversión en servicios públicos; y más distribución del ingreso. El periódico británico considera que la actual situación obliga a promover reformas radicales que hasta hace pocos meses consideraba despreciables: entre otras, estima que el Estado debe tener un papel más activo en la economía y que los servicios públicos deben ser considerados como inversiones y no como gastos que afectan los equilibrios fiscales. Un cambio significativo, que contrasta con la editorial del 30 de mayo de 2019, en la que el periódico financiero respalda al gobierno de Mauricio Macri y considera que:“Los argentinos deben rechazar el retorno del peronismo”

6.- La alternativa de los grupos de poder del Occidente central

La otra gran alternativa puede deducirse de la visión de Henry Kissinger:«La realidad es que el mundo nunca será el mismo después del coronavirus. Discutir ahora sobre el pasado solo hace que sea más difícil hacer lo que hay que hacer”. Advierte además que «la agitación política y económica que ha desatado la pandemia podría durar por generaciones«. El gran problema es interrogarnos acerca de qué significa «hacer lo que hay que hacer».

En principio, Kissinger propone tres dominios de acción: primero, apuntalar la resiliencia global a las enfermedades infecciosas, contando con los triunfos de la ciencia médica, como las vacunas contra distintas epidemias del pasado y la maravilla estadística-técnica del diagnóstico médico a través de la inteligencia artificial. Considera necesario desarrollar nuevas técnicas y tecnologías para el control de infecciones y programas de vacunación a escala de grandes poblaciones. Seguramente, en este campo tiene en mente a la Coalición para las Innovaciones en la Preparación Epidémica-CEPI, fundado en Davos en 2017 por la Fundación Bill y Melinda Gates, la británica Wellcome Trust y el Foro Económico Mundial. El 25 de enero de 2020, en la reunión en Davos y bajo los auspicios del CEPI, se anunció el desarrollo de una vacuna para el Covid-19, apenas una semana antes del lanzamiento de la emergencia de Salud Pública Mundial de la OMS. Ahora se propone lanzar una campaña de vacunación mundial para frenar la pandemia, en un beneficio corporativo multimillonario para los grandes laboratorios, muchos de los cuales habían participado del «Evento 201» en octubre de 2019. Una estrategia para apoderarse de un mercado mundial de varios miles de millones de personas que, sin embargo, deberá disputar con otros competidores de peso.

Una segunda línea tiene el objetivo de sanar las graves heridas de la economía mundial, ante una crisis más compleja que la del 2008, dada la magnitud de la contracción desatada por el Covid-19 que, por su velocidad y escala global, sería diferente a todo lo que se haya conocido en la historia. En esta crisis, las medidas necesarias de salud pública, como el distanciamiento social, el cierre de negocios, industrias, centros educativos y otras actividades, están contribuyendo a agudizar la debacle económica. En especial, será preciso definir programas tendientes a paliar los efectos del caos inminente entre las poblaciones más vulnerables del mundo. Para este fin, recomienda extraer lecciones del Plan Marshall implementado por Estados Unidos en la inmediata posguerra, cuyo objetivo era reconstruir las zonas devastadas en Europa, modernizar la industria y eliminar las barreras al comercio, para frenar la propagación del comunismo, que mostraba una creciente influencia en las áreas europeas de la posguerra. La gran diferencia es que, mientras Estados Unidos salió de la guerra económica y financieramente fortalecido, de modo tal que era posible consolidar su hegemonía utilizando ese poder por entonces indiscutido, en la actualidad ha retrocedido sensiblemente, tanto en el campo geopolítico, como en lo económico y tecnológico, frente al bloque de la alianza China-Rusia.  

El tercer dominio de acción es el que pareciera más preocupante. El objetivo es salvaguardar los principios del orden mundial liberal moderno, remarcando la oposición a la idea de países o ciudades amuralladas y cerradas para protegerse de un enemigo externo, frente a Estados legítimos capaces de asegurar la seguridad, el orden, el bienestar económico y la justicia, donde la prosperidad depende del comercio mundial y la libertad de movimiento de las personas. Un consejo ante la eventual posibilidad que Estados Unidos pretenda encerrarse sobre sí mismo para superar la crisis, dejando de lado la disputa por la hegemonía a escala global. Considera que las democracias del mundo deben defender estos principios enunciados por la Ilustración; y advierte que la pandemia ha provocado el anacronismo del renacimiento de sociedades amuralladas, como sucede actualmente con los países europeos, lo cual agudiza la crisis económica. Si el mundo libre fracasa al afrontar al mismo tiempo la pandemia y una superación de la crisis económica, se puede incendiar el mundo. Como inspiración de las estrategias en este tercer dominio y ante la eventualidad de que el mundo se incendie, Kissinger aconseja extraer lecciones del Proyecto Manhattan.

Durante la Segunda Guerra, el Proyecto Manhattan, liderado por Estados Unidos con el apoyo de Inglaterra y Canadá,  promovió programas de investigación y desarrollo entre 1942 y 1946, en el laboratorio de Los Álamos. Su resultado fueron las armas nucleares y las bombas atómicas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki. Dirigido por un General del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y el físico nuclear Robert Oppenheimer, el proyecto incluía tareas de contrainteligencia sobre el programa alemán de armas nucleares y la infiltración en las líneas enemigas con el objetivo de apoderarse de documentos y materiales de investigación nuclear, además de facilitar la deserción de científicos alemanes para incorporarlos al campo de los aliados.

En los tiempos actuales, la tecnología que puede ser clave para derrotar a los enemigos -el equivalente a lo que fuera la nuclear- se basa sustancialmente en la inteligencia artificial, los Big Data y las tecnologías 5G, con su potencial de dominio y coerción político-estatal y una inédita  capacidad de manipulación de las conciencias a través de una vigilancia global y personalizada. Un enemigo que será claramente identificado con quienes pretendan organizarse en sus demandas y, desde la perspectiva de los grupos de poder real, potenciar el eventual «incendio en el mundo». La OIT estima que pueden producirse consecuencias devastadoras, con un rápido aumento de la destrucción de empleos, que hacia fines de 2020 puede superar con creces los 250 millones de desocupados, además de afectar a más de 2.000 personas que trabajan en sector informal,sin cobertura de seguridad social. A partir de este diagnóstico, califica a la situación actual y sus perspectivas, como la crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, se trata de condiciones estructurales que, de no tener respuestas de solidaridad e inclusión, permiten esperar masivas protestas sociales a nivel internacional. En nuevo Proyecto Manhattan, mencionado ni más ni menos que por el cerebro de las olas de dictaduras militares genocidas de los años 70`tiene como principal objetivo reprimirlas y someterlas, ahora con ciencias y tecnologías de avanzada. 

Una opción adicional que no debiera descartarse, es la solución que en su momento planteara Adolf Hitler: superar la crisis a través de fuertes inversiones en la industria militar, combinada con políticas genocidas para eliminar a la población despreciable. Sería una Tercera Guerra Mundial que, como denunciara el Papa Francisco, se está procesando en etapas desde inicios de este siglo, con consecuencias de devastación y sufrimientos indescriptibles, en países de África y Medio Oriente. En febrero de 2020, el Secretario General de las Naciones Unidas Antonio Guterres, declaró que alrededor de 250 millones de niños y adolescentes menores de 18 años, viven en países afectados por guerras incluidas en el Eje del Mal. Por su parte, un informe de UNICEF estima que al menos un 20% de esas víctimas -unos 50 millones- tendrán secuelas psicológicas graves, locura de guerra  a causa del terror, la muerte de sus seres queridos, las mutilaciones y el derrumbe de su entorno afectivo. Una forma adicional de eliminar a la población descartable.

Este es el mundo que va a cambiar después de la pandemia. Nuestra América debe construir una unidad que le permita consolidar su autonomía, para no llegar a transformarse una vez más en un satélite de los triunfadores en los cambios de la conformación del poder mundial: de España a Inglaterra; de Inglaterra a Estados Unidos. La neutralidad ante eventuales conflictos mundiales, es una tradición que no debe abandonarse y es preciso definir claramente nuestro papel internacional, en un contexto donde todo indica que se está imponiendo una nueva hegemonía del bloque Chino-Rusia, ante el debilitamiento crítico del liderado por Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra.       

                                                                                                                                  Abril 2020

Fuentes:

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2.- John Perkins: Confesiones de un sicario económico. Noviembre 2018.

3.- Jorge Joury: «Un acuerdo con el diablo» Diario Full. 29 marzo 2020

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6.- Beatriz Talegón: «El simulacro «Evento 201» y las recomendaciones que daban los expertos en octubre de 2019 ante una pandemia global». Diario16. 13 Marzo 2020 El simulacro «evento 201» y las recomendaciones que daban los expertos en octubre de 2019 ante una pandemia global

7.- – Adrián Foncillas:»Meng Wanzhou podría ser extraditada desde Canadá por violar el embargo que Trump impuso a Irán». El Periódico. Pekin, 6 diciembre 2018. https://www.elperiodico.com/es/internacional/20181206/detenida-canada-directora-financiera-huawei-7187133 —- Editorial BBC News Mundo:»Huawei: Canadá arresta a Meng Wanzhou, directora financiera de la compañía, y China responde con enojo». 6 diciembre 2018 «. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46465418

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18.- Editorial La Nación:»Coronavirus hoy en Bolivia: cuántos casos se registran al 4 de Abril». 4 abril 2020. https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/coronavirus-hoy-en-bolivia-cuantos-casos-se-registran-al-4-de-abril-nid2350768 —- Editorial Clarín Mundo:»Avanza el coronavirus en Brasil: 60 muertos y 1.146 contagios confirmados en un día». 3 abril 2020 https://www.clarin.com/mundo/avanza-coronavirus-brasil-60-muertos-1-146-contagios-confirmados-dia_0_iwMvpI6Bz.html —– Editorial La Nación; «Coronavirus hoy en Brasil: cuántos casos se registran al 4 de Abril». 4 abril 2020 https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/coronavirus-hoy-en-brasil-cuantos-casos-se-registran-al-4-de-abril-nid2350769 —– Eric Nepomuceno: El primer contagio en la favela Ciudad de Dios disparó las alarmas. Página12. 23 marzo 2020 https://www.pagina12.com.ar/254701-el-primer-contagio-en-la-favela-ciudad-de-dios-disparo-las-a —– Editorial Infobae: «Coronavirus hoy en la Argentina: Mapas, gráficos y estadísticas en tiempo real». 4 abril 2020 https://www.infobae.com/coronavirus/argentina/

19.-  Editorial Infobae: Un documental sobre el origen del coronavirus asegura que el Partido Comunista Chino ocultó que es sintético y se filtró de un laboratorio https://www.infobae.com/america/mundo/2020/04/12/un-documental-sobre-el-origen-del-coronavirus-asegura-que-el-partido-comunista-chino-oculto-que-es-sintetico-y-se-filtro-de-un-laboratorio/ ——Editorial Infobae: Evo Morales, sobre el coronavirus: “China ganó la Tercera Guerra Mundial sin disparar ni un arma”. 12 abril 2020 https://www.infobae.com/america/america-latina/2020/04/13/evo-morales-sobre-el-coronavirus-china-gano-la-tercera-guerra-mundial-sin-disparar-un-solo-tiro/

20.- Editorial El País:»China aprovechó el pánico de los mercados por el coronavirus y compró acciones de empresas a precios regalados«. Misiones Plural. 10 marzo 2020 China aprovechó el pánico de los “mercados” por el coronavirus y compró acciones de empresas a precios regalados —– Félix Herrero: «El petróleo: guerra o altercado entre aliados». Revista Digital Laberinto. 2 abril 2020 http://laberinto.com.ar/el-petroleo-guerra-o-altercado-de-aliados/ —-Matías Bauso: «Los virus que saltaron de animales a humanos y causaron 4 pandemias durante este siglo». Infobae. 5 abril 2020 https://www.infobae.com/sociedad/2020/04/05/los-virus-que-saltaron-de-animales-a-humanos-y-causaron-4-pandemias-durante-este-siglo/ —- Editorial Clarín Internacional: «Coronavirus en Argentina: China manda donaciones con el mensaje de una frase célebre del Martín Fierro». 14 abril 2020. https://www.clarin.com/internacional/coronavirus-argentina-china-manda-donaciones-mensaje-frase-celebre-martin-fierro_0_rH0NXs0kx.html

21.- Noam Chomsky: «La crisis del coronavirus demuestra el fracaso del mercado y la amenaza de una catástrofe medio ambiental». Il Manifesto. 18 de marzo 2020 Noam Chomsky: “la crisis del coronavirus demuestra el fracaso del mercado y la amenaza de una catástrofe medio ambiental” —-Editorial Infobae:»Henry Kissinger: La pandemia de Coronavirus alterará el orden mundial para siempre”. 5 abril 2020 https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/04/05/henry-kissinger-la-pandemia-de-coronavirus-alterara-el-orden-mundial-para-siempre/ —– Alcira Argumedo, Juan Pablo Olsson:»Crisis social y calentamiento global: los desafíos de una humanidad amenazada». Laberinto Revista Digital. Agosto 2019. Crisis social y calentamiento global: los desafíos de una humanidad amenazada —- Alcira Argumedo:»El espejismo de la inmortalidad: Argentina ante Estados Unidos». El Cohete a la Luna. 17 marzo2019. El espejismo de la inmortalidad —- Ricardo Cárpena: La OIT advirtió sobre “un rápido aumento de la destrucción del empleo en el mundo” por la pandemia. Infobae. 8 abril 2020 https://www.infobae.com/politica/2020/04/08/la-oit-advirtio-sobre-un-rapido-aumento-de-la-destruccion-del-empleo-en-el-mundo-por-la-pandemia/

 

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