El Banco Central, la Deuda Externa y el acceso a la información

La corrida para el atesoramiento que hasta ahora hizo perder millones de dólares de Reservas Internacionales (RI) al Banco Central (BCRA) en los últimos  meses – tuvo entre el 12 y 13 de agosto del corriente año un desenlace extraordinariamente favorable para los capitales especulativos que operan en el Mercado que llevaron la cotización de la divisa norteamericana de Pesos 46 a Pesos  62.

A la nueva entrega de reservas por parte del BCRA,  se suma que para tratar de frenar la estampida la institución tuvo que pagar un costo financiero altísimo ya que elevó sus tasas de interés por las Leliq del 60.64 % anual que había pactado el 1 de agosto al 74.78 %  Sin embargo y a pesar del salto de la tasa, se renovaron apenas 98.000 millones de pesos, sobre vencimientos por 252.200 millones.

Cabe recordar, además, que simultáneamente con estas obligaciones cuasi-fiscales de corto plazo el BCRA debe otros 878.900 M$ por Pases Pasivos, que son operaciones a sólo 1 y 7 días de plazo; y que se remuneran con el mismo nivel de tasas de referencia.

Sería muy largo hacer un análisis de las decisiones del  gobierno que tenemos respecto del Banco Central, prolijamente ocultadas por los grandes medios, y generalmente ignoradas por nuestro pueblo, aunque esas decisiones lo afectan de manera que pocos pueden imaginar.

La especulación de los que se dedican a estos negocios bancarios, ha contado notablemente con el apoyo del gobierno para estas aventuras especulativas, ya que los compradores de estas letras son los grandes bancos y los fondos de inversión que cambian sus dólares, los invierten a las tasas de interés señaladas, y en el momento conveniente vuelven a la conversión en dólares, obteniendo ganancias descomunales.

Ahora son las Leliq, pero ante fueron las Lebac que tienen una vieja historia porque su emisión arrancó en el año 2002, y los gobiernos kirchneristas las emitieron sistemáticamente para esterilizar las emisiones que realizaban reiteradamente para la compra de la moneda norteamericana. Hasta el 2015 las Lebac se emitían  a 30. 60. 90 y más días de plazo llegando a pagar intereses de hasta el 29% en los plazos más largos. Al llegar CAMBIEMOS al gobierno, la emisión de esas Lebac llegó a un crecimiento extraordinario, hasta que durante la gestión de Caputo al frente del banco, se fue desarmando su emisión siendo sustituidas por la Leliq, letras a muy corto plazo, cuyas tasas de interés fueron en aumento hasta llegar a picos muy altos durante el 2018, y luego disminuir relativamente, hasta que con la última corrida cambiaria posterior a las PASO, fueron elevadas al 74,78%. En este momento el stock de Leliq, es de UN BILLÓN,  DOSCIENTOS CINCUENTA MIL MILLONES DE PESOS, y la tasa de interés al 23 de agosto fue de 74,98%  actual. Esos intereses suponen el pago de 2.600 millones de pesos diarios, o sea 78.000 millones de pesos mensuales llegando a casi un billón por año de seguir este progresivo endeudamiento

A esto se suma la existencia de pases pasivos (entre 1 y siete días) cuyo stock actual es de 941.000 millones de pesos al 31 de mayo, y que suponen pagos de intereses diarios por 1.600 millones de pesos.

Sumados los intereses de ambas colocaciones, el Banco Central pagará anualmente UN BILLÓN TRESCIENTOS MIL MILLONES DE PESOS en concepto de intereses,  de operaciones puramente especulativas, que significan una sangría para el Banco Central, que renueva operaciones y se endeuda cada día más. De seguir esta bomba de tiempo, no tendrá otra alternativa que emitir moneda para pagar, ya que las colocaciones no se renuevan como antes

Esto es producto de la maniobra extorsiva de los grandes tenedores financieros de las Leliq y Pases Pasivos por arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés, ya que  si no aumentaran la tasa seguirían aumentando la corrida cambiaria lo que automáticamente significa un traslado a precio. Esto ha determinado que el BCRA padezca el efecto combinado  de variables especulativas clásicas y relacionadas entre sí de tipo de cambio, tasas de interés e Inflación:

a) aumento del dólar por la fuerte baja de reservas derivada de la salida de capitales que estaban colocados en pesos en letras del BCRA y en letras/bonos del Tesoro, que se vendieron abruptamente y tales fondos en pesos fueron a la compra de dólares,

b) aumento de las tasas de interés de las Leliq y de los  pases     para intentar retener las colocaciones  y frenar con ello el aumento del dólar (cosa que no se logró totalmente), lo que implica el aumento de los intereses para los nuevos títulos emitidos

c) incremento adicional de la Inflación por traslado a precios de la devaluación del peso, del brutal incremento de las tasas de interés y del paralelo aumento que se está produciendo de los precios en general.

En los últimos días el BCRA ha sufrido una importante pérdida de sus reservas internacionales y por otro lado, se dará una reducción del stock de Leliq, ya que los títulos emitidos no se renuevan en su totalidad, sino que van a la adquisición de otros activos. De los 66.000 millones de dólares de hace un mes y medio, las tenencias al 23 de agosto, eran de 58.894 millones, estando comprometidas debido a la deuda en Leliq, la deuda en pases pasivos, el swap con China y los encajes en moneda extranjera, que en conjunto suman 78.900 millones de dólares, excediendo largamente las reservas brutas del banco.

Es una política  que está llevando a la institución a niveles de endeudamiento preocupantes debido a la poca posibilidad de que esto siga funcionando, ya que el gobernar con deuda del macrismo se ha extendido peligrosamente al BCRA cuya deuda cuasi fiscal afecta las finanzas del banco aunque se lo quiera disimular a través de fantasiosas explicaciones.

Se debe recordar, que a pesar de la casi independencia del Banco Central, este sigue siendo el agente monetario del Estado y  sus cuentas impactan necesariamente en la administración pública, como lo prueba la escalada del dólares en la semana posterior a las PASO, y el inmediato traslado a los precios, además de retenciones especulativas de los intermediarios y productores.

Además los supuestos controles inflacionarios del BCRA no han funcionado como se prometió, ya que en este momento a las autoridades monetarias solo les interesa controlar el tipo de cambio, y eso determinó la ingente pérdida de reservas del último tiempo.

Una de las cuestiones preocupantes de todo este esquema especulativo, es el imposible acceso a tener información sobre quiénes son los compradores de divisas, y de Leliq, ya que el BCRA. se maneja con un nivel de secretismo que es histórico en cuanto a todas las especulaciones que ha hecho el sistema financiero y de la que el BCRA ha sido parte importante. Esto viene de lejos, y de esa manera se comportaron las autoridades monetarias, cuando se les requirió la entrega de las actas secretas de la dictadura, que fueran pedidas por el Juzgado Federal N° 2, en el marco de la investigación sobre la deuda externa. La negativa del banco fue total, y la argumentación fue que ellos tenían facultades para negar toda información, aún  a requerimiento de la magistratura judicial. Esa negativa llevó en su momento al juez federal José N. Dibur a intimar al BCRA a la entrega de dichas actas bajo apercibimiento de proceder al allanamiento de la institución.

La falta de acceso a la información ha continuado desde 1976 hasta hoy, y el Congreso de la Nación no ha conseguido ser informado nunca, de quienes han operado y maniobrado para conseguir enormes ganancias en perjuicio del Estado, que mediante sus erráticas políticas no ha conseguido poner freno a las operaciones de los especuladores de siempre

Esta deuda del BCRA, aún cuando un poco mas mencionada en el último tiempo, nunca a merecido mayor atención de aquellos que han estudiado el tema de la deuda externa, aunque si se suman las obligaciones de la institución monetaria, y los pagos establecidos en la ley de presupuesto – muchos de los cuales han quedado totalmente desfasados de acuerdo con lo ocurrido en los últimos meses- se llega a la astronómica suma de DOS BILLONES DE PESOS  que debe pagar este año el Estado ente acreedores y especuladores varios, suma que no tiene antecedentes, y que muestra la realidad de la frase de Macri antes de asumir el poder de que se iba a endeudar todo lo que pudiera, como lo declaró a la radio LU2 de Bahía Blanca el 9 de octubre de 2015.

El FMI no ha sido ajeno a estas políticas de endeudamiento, ya que a través del préstamo de 56.500 millones de dólares, respaldo la política monetaria y financiera del actual gobierno, aunque sus informes, mostraban las dificultades del gobierno, y la poca sostenibilidad del pago de las obligaciones externas, ya que resulta evidente que no existe capacidad de repago de las mismas, y solo se trata de entrar en el juego de la refinanciación permanente, el constante pago de intereses cada vez mayores.

Hay pasado décadas, se hicieron refinanciaciones, se acordó el Plan Brady, nuevas reestructuraciones, muchos discursos exitistas de los gobiernos surgidos del PJ y la UCR, además de la llamada «Alianza», y hoy con el gobierno de los empresarios seguimos en lo mismo, como si el tiempo no hubiera pasado. La deuda vuelve una y otra vez a afectar nuestro desarrollo, a condicionar las políticas económicas, a someternos a los organismos internacionales, de los cuales nunca nos pudimos desprender y que hoy fijan las pautas que el gobierno siguió de manera irrestricta, aunque los acontecimientos hicieron saltar por los aires muchos compromisos.

Al 30 de septiembre del 2018, la deuda pública total era de 307.630 millones de dólares, representando el 95,4% del PBI, estando el 57,4% en manos de entidades privadas y organismos internacionales. Al 30 de julio es de 341.000 millones de dólares. Todavía quedan 2805 millones de dólares en manos de los buitres, y no se pudo terminar de acordar con ellos.

En tres años y medio de gobierno, se ha endeudado al país 4 veces más de lo que lo hizo la dictadura militar en siete años, pero cabe hacer una aclaración fundamental,  ya que equivocadamente siempre se hace referencia al endeudamiento macrista, y eso no es tal, debido a que la mayor parte de la dirigencia política con representación parlamentaria es la responsable de la deuda ya que ellos aprobaron las distintas leyes de presupuesto que le permitieron al Poder Ejecutivo realizar la política de “ gobernar con deuda” como única alternativa para una supuesta reducción del déficit fiscal, aunque ese endeudamiento fuera a generar también un enorme déficit. Esa dirigencia política de frágil memoria, es la que permitió la actual política de endeudamiento.

Ninguna de las  cifras que hemos consignados son pagables, y la refinanciación permanente supone un costo que se va incrementando día a día, hasta que inexorablemente se llegue a una nueva crisis, con una nueva reestructuración. El gobierno que suceda a este se tendrá que hacer cargo de tales obligaciones y eso significara inevitables y nuevos ajustes, que se sabe de sobra a quienes afectan. Estamos en default aunque no se quiera asumirlo, y la prudencia del candidato vencedor en los últimos comicios, no alcanza a disimular una realidad cada vez más evidente.

Mientras la deuda crece cada día más, cuando muchos creían que era cosa del pasado  la dirigencia política mayoritaria, solo piensa en el futuro electoral. Unos para no perder lo ya ganado, los otros para intentar la tarea imposible de modificar resultados. Unos y otros como siempre negocian y se llenan la boca de palabritas, pero nunca pagan las consecuencias de sus acciones. La cuestión es llegar como sea, y una vez en el gobierno volver a lo ya conocido. Fue muy claro Alberto Fernández, y su vocero económico Guillermo Nielsen. Nada se discutirá, las obligaciones se cumplirán escrupulosamente. Seguiremos siendo pagadores seriales de una deuda, que nunca benefició a nuestro pueblo, y llevó a la Nación a una decadencia cada vez  más pronunciada, que parece que más allá de algunos cambios, será difícil de revertir.  Cambiarán los hombres, cambiarán algunas políticas, pero la estructura de nuestra dependencia seguirá sin cambios, como lo ha venido haciendo desde que comenzó la dictadura.

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